jueves, febrero 27, 2014

La catedral de Córdoba, Bach y la Junta de Andalucía



































Cuando Bach pone música a los textos bíblicos (o lo que, en el fondo, son explicaciones sobre textos bíblicos) entonces es como si arrojara luz sobre esos versículos. 

Uno puede escuchar infinidad de veces un texto bíblico. Pero cuando escuchas el texto bajo la interpretación de su música, el texto aparece brillante, fresco, vital, iluminado bajo una perspectiva completamente nueva, profundísima, como si hubiera él captado una dimensión del texto que era imposible de atrapar únicamente con el estudio.

Sencillamente, Bach fue un regalo de Dios a la Humanidad. Para mí, él es el epílogo músical de Dios a toda una época antes de la Revolución Francesa.
Ahora que la Junta de Andalucía planea el robo de la catedral de Córdoba, mi única respuesta a esos forajidos es la música de Bach.


http://www.youtube.com/watch?v=FuFqNpBMqVI

miércoles, febrero 26, 2014

Bach forever


Hoy regresaba del hospital escuchando (por centésima vez) a Bach. Esa música que aparece no una vez cada cien o doscientos años, sino una vez en la Historia humana. Para comprender lo complicada que es la arquitectura de sus armonías, puede verse este link de abajo, y eso que se expone como ejemplo una música sencillísima (meteos sólo si tenéis mucho tiempo):


Esta tarde escuchaba los Conciertos de Brandenburgo. Qué fluidez, qué ausencia de rellenos, que sonoridad tan plena.

Aquí va el oratorio de Navidad, tan desconocido, todo un cántico de alegría sin medida. Alegre y puro como el rostro del niño cuya foto he puesto hoy en el post:

martes, febrero 25, 2014

Ya me he reincorporado hoy al hospital


Hoy mismo ha sido tomada esa foto en el hospital donde trabajo como capellán. Os la envío con todo cariño a aquellos que habéis rezado por mí, durante mi intervención quirúrgica. Ya estoy muy bien.

El post de ayer se debe a una conversación que tuve con una persona, mientras volvíamos de habernos comprado unos muffins rellenos de yogur. La conversación, durante el paseo, fue tan interesante, que quise haceros partícipes a vosotros de ella.

Ayer, en un reportaje sobre los hasidim, escuché a un judío que sonriente decía: para nosotros, los judíos, la comida tiene mucha importanciaAl oír aquello, pensé lo fácil que sería el ecumenismo entre ese rabino y yo. 

Ahora fuera de bromas, desde hace años me gustaría contactar con algún judío de Madrid para charlar y conocernos más. No sé si tendré algún lector que sea un hijo de Abraham. Si lo hay, puede contactarme aquí: fort939@gmail.com

lunes, febrero 24, 2014

La galaxia como parábola divina


¿Cuál es la medida del respeto y amor que se tiene Dios a sí mismo? El respeto y amor que se tiene es infinito, supone la más perfecta adoración. Dios conociéndose se adora. No puede ser de otra manera. La adoración es la única postura razonable ante Dios.

Por eso, en el Evangelio, Jesús llama Dios al Padre. Podría llamarle siempre Padre, pero muchas veces le llama Dios. Para así dejar claro que el Hijo (siendo Dios) adora al Padre. La adoración del Hijo hacia al Padre está fuera de toda duda. A Dios sólo se le puede adorar.

No sólo el Hijo adora al Padre. Dios se adora a sí mismo, y nos enseña a nosotros a adorarle. Cualquier otra medida de amor o respeto resultaría insuficiente.

Dios se ama a sí mismo. ¿En qué medida? Infinitamente. Esto no es soberbia egoísta. Sólo Dios puede ser objeto digno del obrar de Dios. Los demás podemos entretenernos con objetos inferiores. Dios conoce todas sus criaturas conociéndose a sí mismo.

Ya vamos siendo algo II

Como podéis comprobar por la foto, ya me siento muy bien. Se me ve en la cara. La vida va entrando en la normalidad, aunque no entiendo este interés mío repentino por los patos.

Mañana me sacan los puntos. Os doy las gracias a todos por vuestras oraciones. No tengo la menor duda de que me han ayudado. También le doy gracias al Señor por el don del sufrimiento. Hay cosas que no se pueden aprender ni en los libros, ni en un sermón. Necesitamos experimentar en nosotros mismos el dolor.

Me preguntaba una persona por mi opinión acerca de un exorcista concreto de Latinoamérica. Mi respuesta clara y tajante es que uno tiene que ponerse en contacto con la curia de su diócesis. No se puede probar, ni hacer experimentos en este campo. Sólo se puede ir al que tiene el permiso del obispo. El sacerdote que me mencionaba esa persona, hasta donde yo sé, se otorgó a sí mismo el permiso para exorcizar, no vive sujeto a obediencia alguna y hace una ganancia de este tema del exorcismo.


Por favor, si conocéis a gente en necesidad de este ministerio, insistidles que vayan sólo a sacerdotes con permiso de la diócesis. Una simple llamada a la cura basta para comprobarlo.

sábado, febrero 22, 2014

Ya voy siendo algo



















Como me veis en la foto, estoy mucho mejor. Todavía no podría filmar la famosa escena de Bailando bajo la lluvia, ni tampoco las escenas de lucha de Rocky I, II, III, IV y V.  Pero voy como el PIB español, hacia arriba.

Mi visión de las cesáreas ha cambiado para toda la vida. Y eso que por lo que yo he pasado es una microcesárea, casi una cesárea de juguete. Mucho me temo que a partir de ahora voy a ver a cada parturienta como a una heroina. No sabía que traer niños al mundo conllevaba tanto trabajo. Algo sospechaba yo. Pero, vamos, que ahora me hago más idea.


Toda esta convalencia quedará marcada en mi memoria por mi lectura de Fouché de Stefan Zweig. El recuerdo de mis dolores estarán para siempre unidos a mi lectura de la Revolucion Francesa.

viernes, febrero 21, 2014

No somos nada III

Sigo con mi recuperación, la cual avanza a ojos vista. Ando por mi casa con soltura, siempre que sea poco rato. Ya hoy he trabajado normalmente en mi casa. Ayer asistí a misa sentado. El estar de pie me agotaba. No hubiera podido estar de pie y hablando. Pero sentado sin esforzarme sí que tuve fuerzas.

Sea dicho de paso. Cuando un sacerdote no tiene fuerzas para concelebrar, puede asistir a misa. El modo mejor de asistir a misa es con sotana, roquete y estola, sentándose a un lado del presbiterio. Así lo hice.
Pensé en concelebrar cuando estaba en la sacristía. Pero menos mal que no lo hice. No tuve fuerzas para decir las oraciones, aunque sí para arrodillarme bien apoyado y con lentitud.

Estos días me da mucha pena lo que sucede en Ucrania. La razón es que cuando veo heridos, pienso en lo que tardan después en cicatrizar las heridas, pienso en puntos de sutura, en una larga rehabilitación, en el caso de que sea posible. Es decir, siento todo ese sufrimiento no de un modo intelectual, sino como si sintiera con todo detalle mi sufrimiento multiplicado y acrecentado.

No os exagero si os digo que me emocionaba viendo las noticias. Emocionarse viendo las noticias es otro signo indudable de vejez. Últimamente, estoy identificando en mí todos los signos.

jueves, febrero 20, 2014

No somos nada II



















Pasé intranquilo lo que me quedó de día, sentado en el sillón con una manta, haciendo pequeños trayectos por la casa. Cuando me fui a dormir, el problema de cómo tumbarme. Echarme en la cama o levantarme se ha convertido en la labor más dificultosa del día.

Ayer cometí una errata en el post, ya la he corregido. Lo que quería decir es que, al levantarme en el hospital, el dolor fue tan grande que cada vez oía más lejos a mi madre. De hecho, cada vez comencé a verlo todo como más difuso y nublado. Si ella no llega a sostenerme la cabeza en el sillón, no dudo de que no hubiera tenido fuerzas para mantenerme erguido.

Pero me voy sintiendo mejor. La mejoría en las últimas 24 horas me resulta evidente. Agradezco tanto las oraciones de todos. No es una frase hecha.
Dios me ha concedido poder dormir toda la noche seguida. Ayer, me acosté a las 10:00 de la noche. Pero una hora después me tuve que levantar porque el dolor me impedía enteramente dormir. Busqué a ver si había vídeos acerca de cómo acostarse cuando uno a tenido una cirugía de este tipo, y lo encontré. Allí explican con detalle la entera operación de levantarse. No es sencillo. Os aseguro que probando posturas y movimientos, no se encuentra el modo de levantarse de la cama sin un dolor que parece el de una mordedura de siete dientes-grapas en el vientre.

Pero hoy, por la mañana, ya no ha sido así el dolor. Ayer, durante media hora, leí la biografía de Fouché de Zweig. Apenas cené. El dolor me impedía concentrarme en cualquier programa de televisión. Mi oración eran jaculatorias. Pero, insisto, hoy el día se anuncia ya sólo con molestias, no con el dolor de ayer. Bendito sea Dios.

miércoles, febrero 19, 2014

No somos nada

Estimados lectores, estimada familia de lectores formada con los años: Hoy, por fin, he regresado a mi casa. Han sido veinticuatro horas que me han parecido como muchos días. Para empezar, la anestesia fue completa. Hubo, incluso, que colocar una mañana. Llevo en la tripa una línea de grapas. El dolor ha sido como si tuviera todo el día una ardilla que me hubiera mordido y estuviera colgada allí sin abrir la mandíbula.

El dolor era tan grande que no me podía poner de lado. El más pequeño movimiento del tórax me hacía retornar a las peores crueldades de la Revolución Francesa. Durante veinticuatro horas he estado boca arriba. Al día siguiente, al ir de la cama al sillón de al lado, el dolor ha sido tan agudo que casi he perdido el sentido. Me he quedado blanco como las sábanas, mientras mi frente y todo mi cuerpo se bañaba en sudor, hasta escuchaba cada vez más lejana la voz de mi madre. Menos mal que me acababan de poner un calmante por la vía, y lentamente me he ido recobrando. Pero he tardado media hora en recobrar la normalidad. Si mi madre no me hubiera sostenido la cabeza, no hubiera yo tenido fuerzas para ello.

Curiosamente, al estar en casa ya me voy sintiendo mejor. Pequeños pasitos, ningún esfuerzo y, ahora mismo, no me duele; ya veremos esta noche. Gracias a todos vosotros por vuestras oraciones. De verdad, gracias.

lunes, febrero 17, 2014

Hubiera preferido ser sangrado con sanguijuelas


Mañana, a eso de las 7.30 de la mañana, me operarán de una hernia umbilical. No es lo malo la operación que voy a sufrir, sino también el madrugón que me voy a tener que dar.

El médico me ha dicho que me darán la anestesia epidural. Un pinchazo en la columna vertebral es algo que prefiero ni imaginármelo. Soy un hombre valiente. Pero esto de ejercer de diana de tantas agujas, no acabo de ver que tenga necesariamente que ser el destino de los hombres valientes.


En fin, mirémoslo por el lado positivo: mañana os espera un formidable post con una detallada descripción de mi paciencia y mis sufrimientos.

El Anticristo


Una de las preguntas que distintas personas me hacen cada año es si el Anticristo es tal o cual personaje actual. Hay que dejar claro que el Anticristo no es una figura menor.

Para empezar, al Anticristo se le permitió hacer guerra contra los santos y vencerlos. Por otros versículos sabemos que su persecución provoca la muerte de miles de cristianos.

El Apocalipsis afirma con claridad de él que se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo y nación. Es decir, tiene un poder de ámbito mundial.

Se da un signo para reconocer su época y que hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Eso es un signo muy concreto, obliga a tener una marca en esas partes del cuerpo.

Por último hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.

O sea, es un personaje con poder político mundial, que promueve una persecución en la que literalmente se asesina a los cristianos, ordena que se marque a la gente en la mano o la frente. Y, por último, realiza señales portentosas de tipo preternatural.

Yo no veo a nadie, en nuestra generación, en el que confluyan estos signos. El día en el que el Anticristo se manifieste, los signos bíblicos se cumplirán en él. No sabemos cuándo vendrá el Anticristo. Pero desde luego no es ningún personaje político actual. Y si lo es, todavía no se ha manifestado.


Lo mismo vale para el resto de señales que anuncian el Apocalipsis. Ahora no se dan esos signos. No puedo afirmar cuando será el tiempo de los siete sellos (nadie sabe el día ni la hora), pero, desde luego, todavía no se dan esos signos.

domingo, febrero 16, 2014

Ya he regresado a Alcalá desde Almería

He venido de dar dos conferencias cuaresmales en una parroquia de la ciudad de Almería. Tanto el párroco que me invitó, como sus parroquianos, me han recibido con todo el cariño del mundo. Incluso me encontré con una persona a la que conocía desde hace años por visitas que me hacía a Alcalá, y que yo no recordaba que era almeriense. Fue amabilísimo y me llevó a Cabo de Gata en una preciosa excursión. El tema de las conferencias era el infierno, el purgatorio y el cielo.

La catedral-fortaleza era impresionantemente bella con su coro en pleno centro de la nave principal. No me cansaba de mirar el templete de mármol en el ábside. Recorrí varias veces la girola gótica rezando el breviario. Incluso conversando en un agradable paseo, dimos varias veces la vuelta entera al perímetro de la catedral.


Di muchos paseos por  la ciudad, pero perdonad que insista tanto en la catedral, ese templo es la gran perla de la ciudad.

jueves, febrero 13, 2014

Ültimo post sobre el juez Freisler


No quiero abandonar el tema del juez Freisler. Me parece un tema fascinante. ¿Qué pensaría el público en la sala donde el juez Freisler interrogaba a sus reos? Yo creo saber lo que pensaba la gente presente. Freisler se convirtió en un predicador de la verdad, precisamente por el modo en el que la atacaba. Sin duda, hasta la policía que custodiaba a los reos, salía de la sala arrepintiéndose sinceramente de haber apoyado al demonio de Hitler. Bastaba asistir a un juicio, para que cualquier hombre normal, de pronto, comprendiera.


Pero el peligro del futuro no está en el fascismo. El fascismo (con todas sus variantes de dictaduras de derechas) ya está muy desprestigiado. El peligro viene de un fascismo de izquierdas, de los antisistema. De un populismo revolucionario que quiera hacer tabula rasa de los sistemas bipartidistas todavía reinantes. Cuando se hundan los partidos (con toda razón), será cuando emerjan estos gigantes mucho peores. 

miércoles, febrero 12, 2014

Más sobre el juez Freisler


Ésta sí que es la foto del juez del que hablaba en pasados posts. Retomando el post de ayer sobre el juez Freisler. Él no sabía que iba a morir en un bombardeo.

El avión ha partido, pero el juez sigue fanfarroneando sentado en su mesa.
La bomba que lo matará descansa en la bodega del avión. Pero el juez sigue tan tranquilo con sus argumentos.

La aeronave se aproxima a su destino a velocidad constante, pero el juez en lo último que piensa es en su muerte.

El juez está convencido de que allí, él es el único que imparte muerte. Y no sabe que la Muerte se acerca hacia él con la hora y el minuto fijado para ese mismo día.

El reo al que cree que va a enviar a la muerte, años después llegará a ser juez. No sólo Freisler no matará al hombre que tiene delante, sino que el reo se convertirá en juez.


Roland Freisler, se le nota, se siente orgulloso en su amplio traje de juez. Muestra, impúdico, su orgullo en su mirada y en sus gestos. Lejos está de saber que, como si de una maldición bíblica se tratara, sus hijos no querrán ni inscribir su nombre en la losa del cementerio donde será enterrado. Pero la losa no bastaba. Después de la guerra, sus hijos se lo sacaron de sus nombres. 

martes, febrero 11, 2014

Éste fue uno de los reos del juez Freisler


Hace tiempo ya dediqué dos post a un personaje que descubrí en mis lecturas sobre el III Reich, me estoy refiriendo al juez Roland Freisler. Aquí se pueden leer los dos links sobre él:



Lo que he descubierto ahora, es que este juez, para humillar a sus acusados, hacía que les quitasen el cinturón del pantalón antes de comparecer ante él, en la vista pública del tribunal. Así tenían que sujetárselo con la mano para que no se les cayera.

Ante un asesino que viene con la decidida intención de matarte, uno trata de escapar, llama a la policía, se horroriza. Pero en este caso, el asesino era el juez.

He visto filmaciones de sus vistas y me ha sorprendido la dignidad con que algunos se sostenían los pantalones. Es increíble la dignidad que pueden mostrar algunas personas nobles incluso cuando se les caen los pantalones en un juicio. En esos juicios, basta ver las imágenes, el único indigno era el juez.


lunes, febrero 10, 2014

A ver si hoy nieva


Otro día que acaba. Es de noche. Escucho la música (para mí inolvidable) de un japonés. Mañana y pasado mañana, daré dos conferencias cuaresmales en una parroquia de Almería. Ojalá que mañana caiga una gran nevada en Alcalá. Me apetece ver nevar. Hoy he ido al dentista.

Veo con preocupación como los anarquistas (que ahora se llaman antisistema) van avanzando posiciones en la sociedad. Lo de Gamonal en Burgos es un tímido preludio de lo que pasado mañana será una sinfonía.

Durante la cena he comenzado a ver Pánico Nuclear (The sume of all fears), me gusta. Todo lo contrario de Copiyng Beethoven que vi los días anteriores, qué ganas de tirar el dinero produciendo esa inútil película.


Hace mucho frío fuera. Es curioso, pocas veces como ahora toda una sociedad tiene una sensación de impasse, es una sensación de estar en el prólogo de algo, también se siente como una especie de calma que precede a la tempestad.

Mis dos guerras trajánicas en la Dacia


Después de un exhaustivo estudio he llegado a la indudable conclusión de que la vejez tiene tres pasos.

En un primer paso, comienzan a desarreglarse los pelos de las cejas. Es como si algunos pelos comenzaran a volverse locos y a crecer en la dirección equivocada. En un segundo paso, comienzan a crecer los pelos de la nariz. En un tercer y fatídico paso comienzan a crecer los pelos del interior de las orejas.

Yo estoy en el primer paso. Las cejas estaban ahí y nunca se me pasó por la imaginación que un barrio tan pacífico de mi cuerpo pudiera dar problema alguno. ¿Por qué un pelo iba a crecer en alguna dirección contra natura?

Siempre había visto esos pelos alineados, cortitos y ordenados. Fue un compañero ucraniano en Roma el primero en dar la voz de alarma. Pensé que ese pelo era una excepción y no le di ninguna importancia. Pero una vez que se siembra la semilla de la discordia, es difícil contenerla.


Ahora ya me siento a esperar sin prisa, con resignación, la rebelión de esas otras zonas. Como Trajano cuando era consciente de que algunas regiones menores del Imperio serían imposibles de defender.

sábado, febrero 08, 2014

Los huevos de la Serpiente


Ayer leía las sublimes alturas intelectuales de Borges. Otro día escribía yo acerca del exquisito respeto a la ley y sus derechos con que la Justicia debe tratar a los ex terroristas. Hace algo más de tiempo, me maravillaba de la clase con que el director de orquesta John Elliot Gardener codirigía un documental sobre Bach para la BBC.

Mientras escribimos sobre estos asuntos, mientras paseamos charlando sobre lo mejor de nuestra civilización, mientras vivimos inmersos en nuestra pequeña felicidad, pululan en nuestras selvas urbanas los alevines de lo que un día formarán masas incontroladas.

Sus filosofía viene a ser una suma de pensamientos como estos:

La Iglesia es una institución que debería dedicarse a la fe de los cristianos, pero a pesar de los cientos de guerras, quizá miles, que han habido a lo largo de la historia por culpa suya  todavía hoy día siguen generando mal rollo.

Si por ellos fuera todavía estaríamos en la edad media, besándoles la mano, y dejándonos quemar en las hogueras de la Inquisición y así controlarlo todo.

En Roma y en la Conferencia Episcopal viven como reyes cuando Jesucristo a quién tanto adoran era más bien pobre.

La Iglesia debería ocuparse de la fe y permanecer calladita.


Este tipo de pensamientos no son propiedad de cien o mil jóvenes, ni siquiera de diez mil. Son millones de individuos los que en España odian a la Iglesia y a los sacerdotes con todas sus fuerzas. No digo que muchos millones de personas en España estarían dispuestos a realizar actos violentos, pero sí que millones se alegrarían de que las iglesias fueran quemadas. Son millones los que ante la muerte de algunos sacerdotes, condenarían las muertes pero añadirían que, en el fondo, se lo merecían. Son millones los que aplaudirían que no se permitiera participar a la Iglesia en la democracia, aunque no tengan muy claro qué significa esta afirmación.


Somos muchos los que observamos como, año tras año, el monstruo del odio sigue creciendo, sin que podamos evitarlo. Mientras podamos, defenderemos los más altos valores. Pero resulta evidente el creciente desencanto con la democracia, resulta claro cómo van creciendo los pequeños fascismos, los movimientos anarquistas, los fanatismos.

En un periódico de Estados Unidos salía mi foto. En la versión digital de ese periódico, un comentarista escribía: ¿De cuántos niños habrá abusado ese cura?


El odio sigue creciendo. Roguemos a Dios. Pase lo que pase, la Iglesia seguirá sobre la faz de la tierra, cuando estos odios concretos sean hechos que sólo se lean en los libros de historia.

La grandeza de la grandeza sin paliativos
















Como el domingo estaré trabajando en el hospital, hoy me he dado un paseo por los bosques. Hacía bastante frío, a pesar de ser el mediodía. El viento era fuerte e incómodo. Pero el interior del bosque estaba espectacular: húmedo, verde, lleno de vida, denso, germánico.

A mi lado iba una persona que me ha estado explicando todos los secretos acerca de los movimientos de las moléculas. Una persona sabia en todo lo referente a la química. Daba gusto conversar con ella. Y, encima, en ese entorno. La conversación y el entorno, qué más se puede pedir.

He estado leyendo varios artículos acerca de Borges y el idealismo filosófico. Realmente, me cuesta entender como un simple ser humano como ese escritor ha podido lograr tales cimas de perfección. El bonaerense cuando escribe me parece de tal elegancia, de tal profundidad.

Después de tantos años de leerlo, es ahora cuando me parece que comienzo a entenderlo un poco. Un poco, y eso que he necesitado media vida para comprender que sus escritos iban más allá de lo escrito. Sus palabras hablan por encima y por debajo de sus líneas. 

Y, encima, por si todo fuera poco, Dios le dotó de una humildad grandiosa, no fingida. Y eso que él era perfectamente consciente de que estaba escribiendo para los siglos.

miércoles, febrero 05, 2014

Sobre el naufragio de ayer


Sigo desde el post de ayer. ¿Por qué el Señor permite sufrimientos que parecen ir más allá de lo razonable? En otro tipo de sufrimientos, da la sensación de que el mal proviene de la parte satánica que puede desarrollar el ser humano: los campos de concentración por ejemplo, la mafia, un interrogatorio en un gulag. Pero hay otros sufrimientos que provienen de la naturaleza. 

Sufrimientos que sucederían de tanto en tanto aunque todos los hombres fueran santos. Y, además, estos sufrimientos muchas veces son tan ciegos y crueles como los provocados por los hombres. Digo ciegos, porque a veces parece que la maquinaria de la crueldad sea completamente ciega al dolor de ese ser humano.

Este tipo de hechos, nos cuestionan cómo un Ser Infinito puede permitir tal intensidad de horror. Pero, al mismo tiempo, entendemos que la existencia de un Ser Infinito es lo único que permite tener esperanza de una remuneración posterior.

Aunque yo tengo fe, tengo que ser honesto y preguntarme: cómo Dios puede permanecer silencioso ante la muerte de cuatrocientos seres humanos devorados por tiburones.

Reconozco que Dios, a veces, prueba nuestra fe. Y lo digo desde la fe. Dudé si escribir el post de ayer y el de hoy. Pensé que podía hacer daño a almas sencillas. Pero también es verdad que esta pregunta resuena con impresionante fuerza en la misma Biblia. Job es su mejor ejemplo.

El mal en grado extremo de crueldad nos lleva a cuestionarnos el silencio de Dios. Pero con toda sinceridad reconozco que ese mismo mal, en la misma medida de su crueldad, grita con fuerza que la única solución es que exista un Dios que remunere.


Con honestidad, os aseguro que el Mal cuestiona a Dios y lo afirma. No lo digo por defender la doctrina y ya está. Veo en el hospital moribundos cada día, moribundos con todos los dolores posibles. Y os aseguro que en mi modesta visión de las cosas, el sufrimiento cuestiona con fuerza, pero afirma con más intensidad aquello que cuestiona. 

Señor, ¿por qué, a veces, el sufrimiento parece superar toda medida razonable?

Una de las crónicas más espeluznantes que he leído en mi vida, fue la historia de los náufragos del Indianápolis en 1945 en el Pacífico. De todos los tripulantes, sobrevivieron al ataque japonés contra ese barco unos 880 que lograron lanzarse con vida al mar desde el buque. Eso ocurrió cerca de la medianoche.

Al amanecer comenzaron a aparecer merodeando los primeros tiburones. La mayoría de los hombres estaban a flote por los salvavidas, pero en el agua. El problema era que el mando norteamericano no sabía nada de que ese buque estuviera en ese lugar del Pacífico, y menos que hubiera sido hundido.

Entonces comenzó un horrible calvario que duró cinco interminables días. Los hombres se agrupaban y apretaban en círculo, tratando de dar patadas cuando los tiburones se acercaban demasiado.

Cuando fueron descubiertos por casualidad por un avión, se envío a toda velocidad un destructor. Pero para entonces los tiburones ya habían devorado a 400 hombres.


En ocasiones, la realidad supera a cualquier ficción.

lunes, febrero 03, 2014

¿Lo seré y quizá no me haya dado cuenta?

Es un misterio, pero en el hospital donde trabajo como capellán, rara es la semana que alguien no me pregunta si soy jesuita.

Lo cual es muy gracioso, porque generalmente a los jesuitas la gente les pregunta con sorpresa: ¿Ah, pero es que es usted jesuita? Mientras que en mi caso es justamente al revés: ¿Es usted jesuita, verdad?

Me pregunto que hay en mi cara o en mí para que esa pregunta me acompañe continuamente. Animo a algún hijo de San Ignacio a que me dé alguna respuesta si la tiene. Quién sabe si Masiá tendrá la respuesta y quién sabe si querrá dármela.

Tenemos ingresada a una mercedaria. Esta religiosa ya la conocía yo desde hace años y siempre me pareció muy simpática. Siempre me alegra tener religiosas en el hospital y visitarlas. Es como tener a alguien de la familia en la casa. Y en este hospital siempre hay ingresado un cura o una religiosa. Una semana hubo en que tuvimos a un cura y a tres jesuitas; estos sí, jesuitas auténticos.


Hoy hemos tenido exposición del Santísimo Sacramento antes y después de la misa. Siempre es muy bonito ver a enfermos, familiares y médicos reunidos en torno al altar. Hoy, incluso, han cantado muy bien.

domingo, febrero 02, 2014

Van Eyck y su amor por las ranas

Cada ciudad del mundo tiene su propia personalidad. Phoenix (en Arizona) es una ciudad que respira amplitud, limpieza, luz y prosperidad. Boston refleja aristocracia y clase. Los Ángeles es la ciudad invisible, parece que no estés en una urbe y que simplemente al lado tengas a unos vecinos. Miami ofrece una dinámica impresión de riqueza y diversión, como si fuera un lugar donde todos sus habitantes siempre estén de vacaciones. Pero entre todas ellas siempre mi favorita ha sido Nueva York, esa Babilonia, ese Londres del Imperio Americano, esa Roma Atlántica.

Reconozco que los síntomas de cansancio se siguen acumulando en ese coloso urbano. Es como si el coloso fuera envejeciendo en poco tiempo, como si fuera consciente de que su destino es convertirse en otra ciudad más del planeta.


Pero, mientras tanto, Nueva York sigue siendo la ciudad coronada. La bellísima urbe de nevadas copiosas, de aire gélido donde se elevan columnas de vapor que surgen del suelo. La ciudad de bochornosa humedad estival y del asfalto ardiente. La ciudad de los judíos, los taxis amarillos, la Catedral de San Patricio, las estatuas clásicas y las inscripciones omnipresentes.

A algunos hombres les ha sido dado amar con pasión un lugar de la tierra en concreto, a mí se me ha concedido amar a esa ciudad.

La ingente ciudad de nevadas y desfiladeros

Acabado el curso, desde Oklahoma partí hacia Arizona. Allí tenía charlas en dos parroquias durante los dos días de mi estancia. Los católicos en Estados Unidos son realmente buenos, buenos de verdad. Todavía conservan esa fe que había en España hace treinta o cuarenta años. Ahora, en Europa, incluso entre los creyentes se ha infiltrado mucho racionalismo.

Las charlas seguían una misma mecánica muy sencilla, presente en casi todas las charlas mías: un tiempo de exposición, preguntas y una bendición final. En total, hora y media.

La verdad es que en Phoenix la gente me recibió con tanto cariño, que guardo mucha gratitud hacia ellos. En el obispado pude comer con el obispo de la diocesis, un hombre sencillo, humilde y de oración.


Acabadas mis charlas, regresé a España camino de Nueva York. Pude quedarme un día en la esa ingente ciudad.