lunes, junio 30, 2014

Los últimos cruzados


Hoy he estado leyendo algunos relatos de mártires de la Guerra Civil. Detrás de lo que parece pura política, en 1936, se desató el Poder de las Tinieblas de un modo que parece increíble. Se nos presenta todo aquello como política. Pero, en realidad, lo que hicieron algunas personas fue desencadenar a Satanás sobre la tierra.

En este blog he hablado no pocas veces de la iniquidad de las dictaduras de derechas que violaron los derechos humanos. Tiranías militares como la argentina o la chilena que tanto sufrimiento causaron.

Pero todo eso, aun siendo tan grande, aun siendo tanto el sufrimiento y tan terrible, palidece ante lo que ocurrió en el territorio rojo entre 1939 y 1936. Verdaderamente, aquello fue el infierno a plena luz del día. Hay hechos tan increíbles, que no los daríamos por seguros si no hubieran sucedido en las calles a la vista de todos: una cristiana descuartizada atándola a dos camiones, una monja arrastrada viva por un automóvil hasta morir, sacerdotes quemados vivos, y un largo etcétera que casi es mejor no repetir porque el sadismo fue más propio de bestias que de seres humanos.

Lo terrible es que los hermanos en la fe de dos generaciones después no saben nada de ellos. O si saben algo, los consideran casi culpables. Algo habrían hecho. La Iglesia merecía mucho de todo eso. Hoy día hasta la mayor parte de los españoles que son católicos, piensan que del lado de la República sólo militó el amor a la libertad y la democracia. Qué tremenda situación. Una iglesia que da la espalda a sus propios mártires. Unos católicos que exaltan a los verdugos y los torturadores.

Por supuesto que en el ejército repúblicano lucharon muchos inocentes completamente obligados. Pero en esa época, los católicos tenían las cosas muy claras. Mucha gente no sabía nada o casi nada de los generales sublevados. Pero tenían muy claro que de un lado estaba el Bien y del otro lado estaba el Mal.

Sólo hay que ver los noticiarios de las manifestaciones, homenajes y desfiles rojos. Poca gente, caras largas y con poco entusiasmo. Y, por el contrario, los noticiarios de las ciudades, como Madrid y Barcelona, cuando son liberadas: una explosión de júbilo sin igual, las calles abarrotadas de gente llorando de alegría.

Lejos de mí hablar de política, lejos de mí tomar partido por cuestiones humanas. Pero la sangre de los mártires reclama que recordemos la verdadera naturaleza de la lucha que tuvo lugar sobre este país. No podemos leer en misa las gestas de los Macabeos y avergonzarnos de nuestros propios hermanos que dieron la vida por la fe. Y, no lo olvidemos, un lado defendió la Fe, la Religión, la Ley de Dios, y el otro lado justo lo contrario.

Los enemigos de la religión me dirán que me estoy metiendo en política. Muy bien, pues que os zurzan.

En este link nos podemos asomar a ese momento histórico:

domingo, junio 29, 2014

El don de profecía

Preciosa foto del Papa con obispos de distintos ritos orientales católicos. Bien, vayamos al tema anunciado por el título del post. No sólo en las lecturas de la Biblia, sino que en mi vida he conocido a personas con el don de profecía. Pocas, pero las he conocido. Y he tenido la prueba de su don. Este don es más complejo de lo que la gente usualmente cree. Y esto lo digo por mi experiencia con este tipo de personas.

Lo interesante de que Dios haga hablar a un profeta no está sólo en el hecho de que éste conozca el futuro, sino también en el hecho de que comunicar el futuro a alguien, puede cambiar ese futuro justo en el modo contrario al pretendido por el profeta. De manera que cuando Dios otorga este don, tiene que dar, al mismo tiempo, el conocimiento de si ese sujeto conviene que conozca el futuro.

Este juego se puede complicar bastante, no hace falta que exponga aquí todas las posibilidad. Pero Dios lo soluciona de forma muy sencilla: el profeta sabe si debe o no debe revelar algo a un sujeto. En ocasiones, la persona con este don conoce algo sobre el futuro del que tiene delante, pero sabe que no debe revelárselo.

El conocimiento del futuro es uno de los dones más maravillosos de aquellos con los que he entrado en contacto. Pero es tan peligroso para la soberbia de la persona, que Dios no suele concederlo más que como excepción. Otros dones son más frecuentes.


Además, normalmente, Dios quiere que el futuro esté velado. Los cristianos tenemos el deber de someternos a este designio de Dios. Hay que evitar el querer ir a personas santas a que nos digan el futuro. Este afán suele traer malas consecuencias o, por lo menos, suele ser inútil. Los buenos cristianos que tienen este don, suelen ocultarlo completamente a los demás. Pero, insisto, yo he tenido la prueba de que algunas personas tenían este carisma.

El carisma de la profecía sigue vivo en la Iglesia y es una de las más bellas perlas. Pero una perla escondida, y así conviene que sea.

viernes, junio 27, 2014

La lista de las listas


Estamos en verano, y éste es tiempo para leer, ver películas, escuchar música y hacer otras cosas. Así que como vais a tener algo de tiempo, os presento tres listas que harán vuestras delicias. Una lista de lecturas, otra de música y otra de películas.

Mi lista de mejores bandas sonoras
Después de veinte años escuchando todos los días bandas sonoras, os presento las que considero las mejores de todos los tiempos. En Internet podréis encontrar algunas listas similares, pero no valen gran cosa. La razón está en que esas listas las hacen a base de votos. Y así te encuentras con que buena parte de esas listas presentan bandas sonoras que no valen un pimiento. Si las listas no las hacen los críticos, los grandes críticos, siempre gana lo popular. Pero la lista que os presento, creedme, es lo mejor de lo mejor. Pura calidad sin ningún otro condicionante.

Gabriel Yared, El Paciente Inglés, En Csak Azt Csodálom

Ennio Morricone, La Misión, On Earth as it is in Heaven

Hans Zimmer, Black Hawk Down, Main Theme

Takenobu Mitsuyoshi, Shenmue II, The Morning Fog's Wave

Thomas Newman, American Beauty, Any other name

Alexandre Desplat, El curioso caso de Benjamin Button, Sunrise on Lake Pontchartrain

James Newton-Howard, King Kong, Central Park

Elmer Bernstein, Los Siete Magníficos, Main Theme


Sin mucha fe en la permanencia de los enlaces, pues lo que hoy funciona en Youtube, mañana no, os presento ahora sí, la música:

King Kong

Shemnue

Benjamin Button

Black Hawk Down

The English Patient

La Misión

Los Siete Magníficos

American Beauty


La lista de mejores novelas de la Historia

Todo Borges . Borges va el primero, porque Borges es como Bach. Borges es el Bach de la literatura. De Borges tienes que leer ante todo La Biblioteca de Babel y La casa de Asterión. De otros autores escojo los siguientes:

El nombre de la rosa, (no se te ocurra leer ninguna otra novela de este autor)

La Regenta

Madame Bovary

Si una noche de invierno un viajero

Memorias de Adriano

Una historia de la lectura (ensayo)

El amor en tiempos de cólera


La familia de Pascual Duarte

El Gatopardo

El Coronel no tiene quien le escriba


La lista de mejores películas de la Historia

Y por supuesto, no podía faltar, el ranking forteniano del 7º Arte.



jueves, junio 26, 2014

Vanidad de vanidades


Mi trabajo diario en el hospital. La ancianita que no deja de agradecerme mi visita, pero cuya demencia resulta palpable. Quizá fue una persona con una interesante vida. Pero resulta triste comprobar que esa silla, aquí o en el hospital, va a ser su destino durante sus próximos diez o quince años. Su mente tampoco parece que tenga otro horizonte que el de irse apagando.

Su compañera habla con más dificultad. Una mujer muy religiosa. Su mente también ha entrado en un ocaso irreversible. Me besa la mano.

En otra habitación me espera una señora muy agradable, pero ya lleva mes y medio en el hospital. Su rodilla no acaba de curarse. Ya lleva cuatro operaciones. Es muy amable conmigo, pero su rostro ha perdido la esperanza del primer medio mes.

En otra habitación, una señora angelical. Hoy la he encontrado peor, devolviendo. Podría seguir el recuento de vidas a las que me asomo. Son ancianos, porque los jóvenes nunca piden que se les lleve la comunión. Me da pena ver cómo el final de la vida de los seres humanos, no importa lo fascinantes que fueran, en los últimos años son una batalla que se libra dentro de los propios órganos, sin que dé tiempo para más. Una batalla que no deja tiempo para otras ocupaciones. Una guerra definitiva tan absorbente que no deja ni tiempo, ni ganas, para ocuparse en otros asuntos.


Yo sí que he aprendido la lección -la aprendo, incluso, cada día-, y tengo una percepción del tiempo casi tangible. Hace años que veo pasar el tiempo entre mis manos como agua. El reloj de arena lo tengo ante mis ojos. 

No voy a decir que aprovecho muy bien el tiempo. No. Pero, al menos, soy consciente. Tampoco tengo la sensación de que pase rápido. No, tampoco tengo esa sensación. Más bien la contraria. Quizá porque acaricio mucho el fluir de las horas. Nunca se le acaricia demasiado.

miércoles, junio 25, 2014

No me extraña que haya gente que siga este blog sólo por las fotos.


Es triste ver una película en la que el director trata de hacer una mala imitación de sí mismo cuando era joven. La mala película que comencé a ver y decidí no seguir viendo, porque tenía demasiadas escenas inconvenientes (y demasiado inconvenientes), fue El Lobo de Wall Street. Qué pena. Para cualquiera que quiera seguir en gracia de Dios, no os pongáis a ver una película cuya inmoralidad no se arregla cerrando los ojos en algunas escenas.

Por la tarde, regresé al hospital escuchando a Bach en el coche. Bach es justo lo contrario: la nobleza de espíritu, el optimismo, e deseo de seguir luchando con alegría por el bien del mundo, la armonía en definitiva. La armonía del mundo expresada en música, en una música que es fruto del trabajo, fruto de todos los sinsabores y sufrimientos de una vida, pero que parece también inspirada desde el Cielo.

Hoy, durante la comida, he visto un trozo que tenía grabado de Libertarias. Parece mentira que películas como ésta fueran pagadas entre todos a través de subvenciones. Una película que es un insulto a la inteligencia, pura propaganda de lo peor que bucea en la naturaleza humana. Los odios del 36 elevados a la altura de un ejemplo a imitar por nuestra desnortada juventud. Menos mal que he visto menos de diez minutos. Confío en que no se me haya quedado ninguna imagen en la memoria.


Hace días comentaba a un amigo que el medievalismo me parece demasiado progresista. Y que mis anhelos se iban decantando hacia el retro-medievalismo. Después de lo que he visto estos días desde el trono español, si queréis encuadrarme, encuadradme dentro del retro-medievalismo de la estricta observancia. 

Cualquier cosa que se me presente como progresista, la veo como completamente caduca. El progresismo es el grano insulso que picotean las gallinas haciendo qcuaaak, mientras te miran inclinando la cabeza y les cae la cresta hacia la izquierda.

lunes, junio 23, 2014

La calma, las nubes oscuras


Las aguas de la Justicia están lévemente revueltas en su superficie con el caso de la infanta y su esposo Urdangarín, con el tema del aforamiento del Rey, y con reformas, por aquí y por allá, menos conocidas, todo ello sin mucha importancia.

De momento, sin mucha importancia. Pero siempre recuerdo la frase que está inscrita en grandes letras en el Palacio de la Justicia de Bogotá: Las armas nos han dado la independencia, las leyes nos darán la libertad.

También recuerdo el colosal diálogo en Un hombre para la Eternidad, cuando Tomás Moro le dice a Roper: ¡Sí, yo le daría al diablo el beneficio de la ley!

No tengo la menor duda de que el hundimiento de la moral de las personas, nos conducirá en España a la implantación de una república bolivariana de aquí a unas cuantas legislaturas. Pero no os preocupéis. Será poco a poco. No digo de forma indolora, pero sí cucharadita a cucharadita.

La falta de conciencia en los individuos nos ha llevado al hundimiento de la economía. Ahora le toca el turno a la Ley. Tengo la sensación, poderosa, firme, de que vivimos el periodo previo al ocaso del Derecho.

Los jóvenes no. Pero los que tenemos cuarenta años, tenemos la sensación de crepúsculo, de ocaso, de que estamos al borde de algo nuevo. De algo nuevo no bueno. Esa sensación de la calma antes de la tempestad.

Para compensar, os dejo un vídeo excepcional. Seis minutos densos de séptimo arte en estado puro. No se os ocurra darle una hojeada. Hay que verlo con tranquilidad y tiempo:


domingo, junio 22, 2014

Felipe VI y la Iglesia: análisis de los primeros pasos



No tenía ninguna intención de escribir ni una sola línea más sobre este nuevo hito del laicismo que ha sido la proclamación de Felipe como rey. Pero las últimas noticias me han animado a decir algo más.

Cuando me enteré de que la primera visita de los reyes iba a ser al Papa, me alegré y sonreí con satisfacción. Un detalle de consolación, pensé.

Pero mi sonrisa se heló ayer en mi rostro, cuando leo la siguiente noticia:

Fuentes de la Casa del Rey explicaron que la circunstancia de que la primera visita internacional sea a la Santa Sede no tiene que ver con ninguna tradición ni con el deseo de compensar la ausencia de símbolos o ceremonias religiosas entre los actos de la jornada de proclamación de Felipe VI.
Según han precisado, se buscaron fechas adecuadas para concretar las primeras visitas internacionales con Francia, Marruecos, Portugal y el Vaticano, sin prefijar ningún orden, y, de los cuatro Estados, fue la Santa Sede el que ofreció la fecha más cercana en el tiempo. (Agencias)

Es decir, por si alguno pensábamos que si esto era un deseo de satisfacer, bien pronto nos han quitado la ilusión. Sólo cuestiones de agenda. Es decir, el Papa fue el primero, pero bien podía haber sido el último de los cuatro. Qué quede claro. Que quede bien claro.

Otra noticia a la que me voy a referir. Hoy el rey y su familia van a asistir a una misa en la capilla de su residencia oficial. Misa celebrada por el cardenal Rouco. Esta noticia que conocí ayer, de nuevo, pudo ofrecerme la mustia alegría de una cierta compensación. Pues no. No, señor. Porque hoy la Casa Real ha vuelto a hablar de nuevo:

La Casa del Rey no tiene previsto facilitar ningún dato sobre esta misa y tampoco proporcionará imágenes fotográficas o televisivas del acto religioso, dado su carácter privado.

Esto es un detalle muy feo. De cualquier visita que recibe el rey, se hacen fotos. Tenemos fotos de las visitas más intrascendentes que nos podamos imaginar. Lo triste, en este caso, es que sea la Casa Real la que ha decidido que no quiere que circulen por la Red fotos del nuevo rey asistiendo a misa.

Cuando los presidentes norteamericanos, o Tony Blair y tantos otros mandatarios cristianos querían honrar el Nombre de Dios, eran ellos los que se desplazaban cada domingo adonde hiciera falta y celebraban su fe con el resto de la comunidad. No les dolían prendas. No se avergonzaban.

Aquí no seré yo el que les niegue el derecho a tener capilla privada (aunque tampoco sería yo el que se lo concediera), pero que no hayan querido que trasciendan esas fotos, resulta lamentable.

Una cosa más. Lo de la visita al Vaticano y lo de la misa con el cardenal Rouco hoy, estaba previsto desde antes de la proclamación, aunque lo hicieran público después.

Sus majestades no tenían muy claro que este avance del laicismo se hiciera de forma pacífica. Sabían lo que arriesgaban. Sabían que grupos pequeños podían empezar a crear mucho ruido mediático. Todavía más ruido en medio de esta algarabía mediática antimonárquica, lo que faltaba: que los monárquicos tradicionales públicamente dieran la espalda en masa al rey.

Así que para minimizar los riesgos de esta medida, sin duda, decidieron tener estas dos cartas en la manga. Si había muchas protestas, siempre se podía decir expresamente que tal y que cual, y fotos y todo lo demás, hasta un video.

Pero como aquí nadie ha dicho nada. Como recortar el árbol del culto a Dios, les ha salido gratis, pues han decidido recortar hasta las fotos con el cardenal y decir que lo del Vaticano, poco menos, era porque pasaban por ahí.

Triste final el de una monarquía milenaria que se destacó, contra viento y marea, por su catolicidad, por su defensa de la fe y de la Iglesia. La misma monarquía que ahora pide de la sociedad para sí el máximo honor y respeto, pero que niega todo reconocimiento público a Aquél del que depende su trono.

Pongo aquí el link al magnífico final de una película imperecedera, y que viene al asunto como anillo al dedo:



Es verano y va haciendo más calor


Hoy os comparto esta preciosa fotografía: Cristo Sacramentado recorriendo las calles.

Al final de la mañana, he rezado la hora sexta paseando por las naves laterales y la girola de la catedral de mi diócesis. Rezar el oficio paseando bajo bóvedas góticas, con tranquilidad, es algo que me da mucha devoción.

Por la noche, he estado escuchando hoy la banda sonora de Ángeles y Demonios. La música es muy buena.

Hoy he trabajado en unas adiciones a un artículo mío de teología. Por la tarde, he predicado sobre el Corpus Christi en mi convento. El Sancta Sanctorum y la Eucaristía. He grabado el sermón, así que lo podréis oir en un par de días. 

De momento, no dejéis de ver este vídeo a partir del minuto 8.

sábado, junio 21, 2014

También los enanos mueren


(Estas líneas las escribí hace dos semanas, aunque las he rescatado hoy para el blog.) Ayer tuve que hablar con la abadesa de un convento. A pesar de que no estábamos cerca, ella me explicó que estaba con una fortísima gripe. Cinco horas después, estaba yo con los mismos síntomas.

Lo peor es que tenía la garganta tan inflamada, la nariz tan congestionada, que no podía dormirme. Estaba agotado, tenía mucho sueño, pero era como si estuviera intranquilo. En un momento dado, me ha dado la sensación de que hasta la garganta se me había inflamado y respiraba con más dificultad. Esa desagradable sensación ha durado casi dos horas, aunque de forma leve. No he dormido más de hora y media en total, y con intranquilidad, moviéndome mucho.


Ha sido poco agradable, tras toda la noche sin dormir, escuchar al primer gorrión cantar en un árbol a las 6.30 de la mañana. Cuánta luminosidad hay a esa hora en junio.

viernes, junio 20, 2014

Los católicos tenemos que empezar a aprender a decir: No, Majestad


Siempre he escuchado en los vídeos que el rey Juan Carlos I juró guardar lealtad a los principios que informan el Movimiento Nacional. Pero reconozco que hasta hoy no había leído cuales eran esos principios. El II Principio, justo después del primero que consagra la unidad de la patria, reza así.

La Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación. 

El juramento que le pidió el Presidente de las Cortes fue por Dios y sobre los Santos Evangelios. La corona y el cetro estaban allí, sí. Pero también estaban la cruz.

La cruz de Cristo, sus Evangelios y como testigos los sucesores de los Apóstoles allí mismo. Al acto de proclamación siguió un reconocimiento público, comunitario, oficial, de la soberanía de Dios sobre todos los reyes y sobre el reino: la santa misa.


Ahora todo eso no es posible. Soy el primero en reconocerlo. ¿Pero por qué no es posible? Porque nos hemos dejado comer todo el terreno. Porque durante los últimos cuarenta años nos pareció que retroceder era lo natural. Hay que hablar de la supremacía de Dios sobre todas las cosas como lo más natural del mundo, porque lo es. 

Sea dicho de paso, no ha habido ni una mención a Dios en el discurso del nuevo rey, Felipe VI. Él es muy libre de hacerlo, como yo soy muy libre de escribir este post.

jueves, junio 19, 2014

NO es el salón de mi casa


Desde que comencé a escribir libros, hace ya un cuarto de siglo, el mundo de la literatura ha cambiado radicalmente, trágicamente.

Antes, estaban las grandes vacas sagradas. Los escritores colosales, los Miguel Ángel de  la literatura, los Vermeer de la palabra que producían un libro sensacional cada muchos años, que mimaban su libro, y vivían de su obra de arte. Eso se ha acabado.

Ahora triunfa el libro como producto de una operación de marketing, el libro de las masas, el libro que necesariamente debe ser ramplón, sencillo y sin complicaciones. Sé de varios grandes escritores de la vieja escuela, están desmoralizados, resignados ante el triunfo de la mediocridad. Escritores que han producido en el pasado obras gigantescas, pero que, hoy día, se sienten vencidos por la industria editorial que sigue dando bocanadas de ahogado intentando sobrevivir.


Internet no es la solución. El escritor profesional que hacía de la literatura su vida, necesitaba vivir de la literatura. Eso ya no es posible con Internet. Pueden escribir, pero a ratos libres, ya no como antes. Este requiem por la gran literatura es lamentable, tan lamentable como inevitable. Adiós Yourcenar, adiós a los grandes años de Umberto Eco, adiós al tiempo del primer Dragó, adiós, adiós. Viva Juego de Tronos y su equivalente literario.

miércoles, junio 18, 2014

Que patena tan bonita


Los lectores de este honrado blog si quieren ser precisos en sus conversaciones, deben tener claro que el jueves Felipe no va a ser coronado, ni tampoco (como ya he oído) va a tomar posesión, ni siquiera va a ser entronizado. Sencillamente, va a ser proclamado rey.

Los Papas tampoco son nombrados Papas, ni toman posesión del cargo, sino que aceptan el papado, también se puede decir que son elevados al papado. Después, hay una misa de inauguración del pontificado.

Otra cuestión lingüística, estrictamente, cada obispo es pontífice de su diócesis. El Obispo de Roma es el Sumo Pontífice. Aunque, hoy día, es muy inusual usar el título de pontífice para un obispo, lo cierto es que es un título correcto.


En la época en la que los Papas eran coronados, el ritual de coronación era una ceremonia en la que se pedían gracias para el nuevo Papa. Pero ya eran Papas desde que aceptaban la elección canónica. El ritual de coronación no añadía nada al papado, salvo las gracias que se impetraban.

martes, junio 17, 2014

Después, en unas tres horas, pondré otro post. Esto sólo ha sido para abrir boca.

La segunda pintura


Pongo esta segunda pintura medieval, fascinante como la de ayer. Representa a Pompeyo a caballo y a los ejércitos en las inmediaciones del Templo de Jerusalén. Hay una piscina, la Piscina Probática, delante. Después, se ve una representación pequeña del llamado Mar de Bronce. Las columnas salomónicas que se consideraba que estaban en el Templo. Por eso son de ese estilo las del Baldaquino de Bernini en el Vaticano. Se ve al Sumo Sacerdote orando ante el altar. Tres hornacinas vacías representan la futura fe en la Trinidad.

Después, en unas tres horas, pondré otro post. Esto sólo ha sido para abrir boca.

¿Qué vio Pompeyo al entrar en el Sancta Sanctorum?

















Hoy una pintura medieval interesantísima. Representa la entrada de la legión de Pompeyo en el Templo de Jerusalén, cuando Roma invade el reino de Israel. Resulta apasionante observar cómo se imaginaba un europeo medieval el interior del Templo. Observad que las columnas son las mismas que se llevaron al Vaticano y que la tradición decía que pertenecían al primitivo templo de Herodes. Observad el Arca de la Alianza sobre el altar. Y siete candelabros sobre ese altar.

En este link podéis escuchar los últimos sermones míos en mi convento.
http://blogdelpadrefortea.blogspot.com.es/2013/05/sermonario.html

domingo, junio 15, 2014

La Mano de Dios


-Si Dios existe, debería habernos castigado. Mira lo que hemos hecho con su iglesia. Ahora es un almacén.

El miliciano miró al chico joven que sentado sobre un tronco, dibujaba sobre la arena del suelo con una ramita seca. El chico joven con total inexpresividad repuso al cabo de unos instantes:

-Dios no tiene prisa.

-No eres culpable. Esas ideas religiosas, chaval, te las ha metido en tu cabeza tu madre.

-No tengo madre. Aunque sí que tengo una madre.

-Nuestra única madre es esta guerra –musitó el desencantado miliciano.

-Dios ya ha decretado el fin de esta guerra.

-¿Y cómo, si puedo saberlo?

-Concediendo el don de la invencibilidad a un hombre cualquiera. Después, portará el cetro durante casi cuarenta años. Ya está sentenciado. Durante ese tiempo, el Evangelio será la ley suprema de esta nación. Esta iglesia será limpiada, reconstruida ladrillo a ladrillo. Los cánticos volverán a resonar en ella y el incienso a rodear su altar. Ya está sentenciado, no podéis hacer nada.

El miliciano lanzó una gran risotada que resonó en ese campo de olmos. 

Después continuó:

-Muchacho, hizo bien tu padre en llamarte Ángel. Pero eres un ángel loco. Por eso te dejo en paz, tranquilo.

Pero el miliciano no debía tenerlas todas consigo porque añadió entre risas:

-¿Tienes alguna prueba que darme?

-La realidad será la prueba.

El miliciano, por reafirmarse en sus ideas, se levantó y, desde la entrada de la iglesia, gritó a Dios:

-Si estás ahí, sal. No tengas miedo.

El chico siguió escribiendo en el suelo. Después le dijo al miliciano:

-No tiene miedo.

-Entonces que salga.

-Entonces, tú tendrías miedo.

viernes, junio 13, 2014

Sobre la no-coronación del rey seguida de la ausencia de una misa




La primera reacción instintiva que tuve al saber que no iba a haber misa de acción de gracias tras la proclamación como rey de Felipe, fue de orgullosa satisfacción. Cuanto menos se asocie a la Iglesia con una institución que se hunde como el Titanic, mejor parados saldremos.

Pero después de la satisfacción, observé en mí sentimientos de antisatisfacción, aunque sin llegar a la rabia, ni a la furia.

Esto de quitar la misa es otro avance del laicismo. La monarquía me importa un comino, pero que se dé o no gloria a Dios, no me da lo mismo; aunque sea con la excusa de una coronación o de una bendición de animales.

La misa, al fin y al cabo, era un culto público, un reconocimiento del verdadero Rey. Si Juancarlos y Felipe hubieran dicho que con misa, nadie hubiera protestado, ni el gobierno, ni las instancias legales, ni nadie. Sólo hubieran protestado los que siempre protestan, lo que siempre se quejan de todo y por todo.

Además, si le daba tanto agobio no ser rey de todos los españoles por asistir a una misa, podía haber dejado bien claro que asistiría a la misa para dar gracias a Dios, como un acto personal. Pero las gracias a Dios se dan sin esconderse. 

No son confesionales los Estados Unidos, y bien que dieron gracias a Dios en una iglesia antes del juramento presidencial Bush y otros. ¿Por eso ya no fue el presidente de todos los estadounidenses? Evidentemente, sí que lo fue.
Aquí para ser neutrales, se quita la religión de por medio. Pero, al hacer eso, ya es una toma de posición. Y la toma de posición, con la excusa de la neutralidad, es que la religión debe desaparecer de la vida pública.

Espero y confío que nuestros señores obispos nunca jamás vuelvan a colocar el asiento del rey en el presbiterio. El rey es un laico más y no debe colocarse en ese lugar sagrado. No lo hicieron sus antepasados, no lo hizo Franco, no sé por qué ahora se ha comenzado a hacer alguna que otra vez.

Juancarlos y Felipe han decidido negar al verdadero y único Rey este acto de homenaje. Algún día, no lejano, alguien del clero le podrá decir: Llora como ciudadano, lo que no defendiste como monarca.

En todos estos asuntos, la reina Isabel de Inglaterra ha sido muy categórica, dejando claro que es una monarca cristiana y que si a alguien no le gusta, que se aguante. Ella sí que ha manifestado mil veces su apoyo asistiendo a muchas más cosas de las que le hubiera tenido que asistir por puro trabajo. Aunque todo este real desplante, tampoco es que me altere lo más mínimo. Todos sabemos que la actual monarquía española es a la inglesa, lo que Galáctica fue a Star Wars.

Querido Felipe, comienzas tu reinado intentando dar gusto a aquellos a los que jamás podrás contentar. Comienzas tu reinado haciendo un desplante justamente a los pocos monárquicos tradicionales que te hubieran apoyado incondicionalmente.

Dios es Rey, también aquí en la tierra, no sólo en el cielo. Juancarlos era muy celoso en todo lo que se refería al protocolo relativo a su persona. Pero él y su hijo expresamente no han querido prestar público homenaje a Aquél del que penden todos los tronos de la tierra. Cuántos presidentes de naciones, cuantos ministros y humildes alcaldes han tenido muchos más redaños que ellos.


Aquí no está en juego la neutralidad del Estado. Aquí lo que ya se ha decidido es sacar a la religión de todo lo público. La espléndida coronación del monarca inglés será una manifestación de fe en Dios. Será una glorificación fastuosa de la fe de que es Cristo el que concede todas las coronas y todos los cetros. 

La muerte, el sufrimiento, el sentido de la vida



En las películas la muerte es rápida, con unos pocos dolores teatrales en medio de una especie de indolora calma de fondo. La realidad es distinta. La muerte suele ser larga. Hay excepciones, pero suele ser larga. Incluso cuando los estertores de la respiración son fuertes, y la misma respiración sufre pausas interminables en que parece que ya todo ha acabado, ese proceso se prolonga durante horas.

El moribundo no sufre, ya no está consciente, los calmantes, la sedación, la morfina, hace que esté como dormido. Eso lo veo bien. No hay ninguna necesidad de añadir más sufrimiento al mundo.
Lo más incómodo es tener que estar conectado, día y noche, durante semanas, en esa etapa final, a tubos con goteros. Ésa es una visión que me resulta muy desagradable. Cuando me operaron, recuerdo la sensación de liberación cuando, por fin, me quitaron la vía de la muñeca. Me imagino que cada persona es distinta. Pero la idea de no poderme mover con libertad, me era psicológicamente muy opresiva.

Yo intento alegrar a las personas que visito. Les cuento chascarrillos, bromas, trato de que mi presencia sea para ellos un momento de descanso de la monotonía. Pero reconozco que cuando uno ya está un mes en el hospital, en la misma cama, en la misma silla, la paciencia se agota. Siempre soy comprensivo.


Pobrecillos. De verdad que soy comprensivo. A veces, uno se pregunta por qué la vida tiene que ser tan dura al final. El purgatorio, para muchos, no es otra cosa que el final de la vida. Debemos tener fe en la Palabra. La Palabra viva nos habla, debemos creer en ese sentido final de todo.

miércoles, junio 11, 2014

La muerte y la visión, el tormento y el éxtasis


Hoy, como tantos días en el hospital, me he encontrado con la muerte en mi camino ya desde por la mañana, nada más comenzar. No puedo dejar de pensar en que si hay un momento impresionante y radical, es el de la muerte.
Ese momento en el que sientes que tu alma se está desprendiendo del cuerpo, y que el cuerpo se queda allí, abajo y sigues ascendiendo y que una fuerza invisible y suave te arrastra lejos de ese cadáver.

¡Qué momento! El momento en que el asunto tan discutido acerca de las fes del mundo y de la Historia queda resuelto instantánea y definitivamente. Las cuestiones disputadas entre católicos y ortodoxos, entre arrianos, monofisitas, luteranos y calvinistas quedan contestadas. Ese momento en el que la realidad corrobora toda la construcción dogmática, en el que lo leído en los libros de teología pasa a ser la realidad visible del universo.

La teología pasa no ya a ser explicada, sino vista. Los dogmas ya no pueden ser creídos, pasan a ser realidades tan evidentes como el cielo azul, las nubes, las colinas y prados que aparecen ante los ojos.

Qué momento. ¡Qué momento! La historia humana parecerá tan mezquina, tan agitada, tan sucia, tan llena de sufrimiento. Las turbas saqueando las iglesias, las masas atacando a los creyentes, la destrucción y el sufrimiento, qué cosas tan horribles se han visto, se ven y se verán desde esas alturas del más allá.
Y, sin embargo, la comprobación de que el poder de Dios es pleno. El Altísimo contempla la Historia con la serenidad del que sabe que su decisión pasa a ser realidad, tan pronto como Él lo determine.


Dios podría mostrar a un alma una realidad histórica que afecta a millones de personas y decirle: ¿Ves esto? Pues en tres años será justo lo contrario. ¿Ves a estas 50.000 personas en la cárcel? Ellas serán los gobernantes, los catedráticos en las universidades, los envidiados que liderarán a la sociedad. ¿Ves estas 20.000 personas que tienen ahora todo el poder y que se han juramentado con terribles blasfemias que morirán antes que ceder? Pues que así sea. Antes de un año, comparecerán ante mí.

martes, junio 10, 2014

Hay excepciones, las he conocido


La vida es el premio que Dios da a algunas personas buenas que saben vivir con serenidad y bondad en sus corazones. Así como la misma vida ya es el castigo de aquellos que acogen en sus corazones pensamientos de juicio, envidia, codicia y tantas otras cosas que conllevan una carga de sufrimiento.

Todo aquel que ha pasado los cuarenta años de edad, debería haber aprendido a valorar la grandeza de las cosas pequeñas, a perdonar, a agradecer cada día el don de la vida. Pero, desgraciadamente, veo cómo muchos son víctimas de los huevos del mal que ellos mismos han anidado en lo profundo de sus almas.

A los jóvenes no los incluyo entre los sabios. Por un joven sabio, hay mil completamente cegados por el egoísmo y las pasiones, regado todo ello abundantemente con el licor del dogmatismo. De vez en cuando, te encuentras con un joven maduro, profundo y humilde: excepciones.


Por eso hay que desconfiar de los partidos que sólo gustan a los jóvenes. Ciertas opciones políticas nacen de estados del alma, tales como la ira, la rabia y la total convicción de que antes de construir se impone destruir. Supongo que no debemos preocuparnos.

lunes, junio 09, 2014

Un llamativo error de protocolo en una universidad del Opus Dei.


Como a lo largo del año doy no pocas conferencias, en este blog, varias veces, me he dedicado a señalar los errores más comunes que se suelen cometer tanto por parte de los conferenciantes, como por parte de los presentadores del conferenciante. Hoy voy a señalar uno llamativo.

Y es que acabo de ver un vídeo de la conferencia de Monseñor Ganswein en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma. Tengo entre sus profesores a algunos conocidos. Pero con todo cariño os quiero señalar que habéis cometido un fallo (bastante grave) de protocolo.

El error es que no se invita a nadie a dar una conferencia y se le coloca a un lado de la mesa. Es decir, si en la mesa de la presidencia hay tres asientos, el conferenciante SIEMPRE es colocado en el centro. Eso es así aunque en la mesa esté presente alguien más importante que el conferenciante. Eso se hace así por dos razones.

La primera razón, por pura cortesía. El conferenciante es un invitado. Razón por la cual el anfitrión le coloca en el lugar de honor. De lo contrario es un modo de decirle con los hechos: tú eres menos importante que yo. Resulta muy complicado, casi siempre, saber quién es el más importante en una presidencia durante una conferencia académica. En el ejército, no es así. Siempre está claro el rango jerárquico. Pero en el mundo académico, no. Por eso, la costumbre ha acabado por reservar el centro al conferenciante.

La segunda razón, durante una conferencia el centro del acto es el conferenciante. Resulta lógico no desequilibrar visualmente el acto. Si el conferenciante es el centro, lo lógico es que hable desde el centro.
Estas dos razones me parecen más que suficientes y no hace falta insistir más. 

Pero quisiera añadir una cosa más para aquellos que pertenezcan al mundo académico y que me estén leyendo: yo siempre aconsejo dejar sólo al conferenciante en la mesa central. Además de que se escucha muy mal una conferencia desde el asiento de al lado, los que están sentados al lado, al cabo de una hora, se dedican a mirar al público cada vez con menos pudor, cada vez más aburridos. El factor de dispersión de la atención que supone una sola persona sentada al lado del conferenciante, es notabilísimo e inevitable.

Siempre aconsejo que una vez que el conferenciante es presentado, el presentador o los presentadores desciendan a la primera fila.

Otro consejo, el conferenciante novel está tan nervioso que prefiere está de pie. Cuando un conferenciante es primerizo, prefiere gesticular, mover las manos, estar de pie y cosas por el estilo. Pero cuando se invita, por ejemplo, a un profesor muy importante que da muchas conferencias, normalmente, suele preferir estar cómodamente sentado en una mesa. Pues va a dar su conferencia tranquilamente, prefiere tener sus notas a la vista sobre una mesa, que siempre es mejor que un atril.

Por supuesto que esto depende más del conferenciante, ni mucho menos es una regla absoluta. Pero dar una conferencia sentada ofrece una imagen de serenidad. Un conferenciante de pie siente más la tentación del gesto. Un conferenciante sentado tiende a pensar que lo único que vale en su conferencia es la palabra. Lo cual es así. Una gran conferencia académica debe fundamentarse totalmente en el contenido, nunca en lo que rodea al contenido.

Recuerdo con estupor de admiración las conferencias de Borges. Su tono era monocorde, el más monocorde del planeta tierra. Su gesto era inexistente en esa cara inexpresiva. Sentado apenas movía un músculo. Pero la palabra… Su palabra era la más fascinante que se podía escuchar en ese momento en el mundo. Mientras vivió, los que le invitaran podían estar seguros de estar invitando al mejor conferenciante del mundo. 

Curiosamente, muchas universidades, pudiendo invitar a Borges, que gustosamente hubiera acudido, prefirieron invitar a otros sujetos de los que hoy ya no recordamos ni el nombre. Qué paradoja. Es lo que llamo la Paradoja de la exaltación de los memos. Muy común, por otra parte.