martes, diciembre 30, 2014

El 666 de la Bestia


Hace un tiempo leí a un autor que el número de la Bestia del Apocalipsis no era el seiscientos sesenta y seis, sino el seis-seis-seis.
Hoy, después de la comida, tras haber visto media hora de Los Ambersons de Orson Welles (me está decepcionando mucho esta película), he ido a una biblia griega y he comprobado que lo que allí se dice es seiscientos sesenta y seis.

Acerca de cómo se interprete este número, no tengo ni idea. Cuando llegue la Bestia (pueden faltar 4000 años para ello, también 20), sabremos como interpretarlo. Pero mi opinión es que será algo muy claro y evidente, porque la Biblia lo da como signo. No sería un signo para todos los cristianos, si éste sólo se pudiera interpretar con complejos cálculos. Quién sabe, quizá su símbolo sea literalmente un 666.

Lo que sí que pediría a todos los ignorantes de Internet es que no dejen de hacer sus cábalas con políticos y millonarios. Por supuesto que el valor de lo que escriben es cero, pero me resulta encantador ver sus psicodélicos razonamientos para demostrar que el Anticristo es Obama, Berlusconi o Jack Nicholson.

lunes, diciembre 29, 2014

España crea empleo y el día en que los chinos comiencen a producir jamones serranos II


España está gozando de un pequeñísimo nivel de crecimiento de empleo. Crecimiento inestable, transitorio y que no puede apelar más que a ser leve. ¿Por qué crecemos? Porque se ha hecho todo lo posible, lo inimaginable, para sanear cuentas y, además, los sueldos han bajado un 20% y encima con aumento de la productividad. Y aun así el resultado en nuestro campo ha sido una cosecha en la que apenas recogemos un poco más de trigo que el sembrado. 

Pero esta situación de creación de empleo, lejos de disipar dudas entre los economistas, lo que crea en un consenso entre todos los especialistas de que es transitoria por el mero hecho de que los niveles de competitividad siguen empeorando año tras año para nosotros.

Actualmente, España como Alemania no vende productos competitivos, sino que sigue vendiendo los productos que otros no producen; sólo eso. Podemos estar completamente seguros de que veremos jamones serranos chinos (tan buenos como los nuestros) antes de cinco años. Y ningún país del mundo se puede sostener sólo con bares y peluquerías.

El problema es que la única solución es una mala solución. Pero cuanto más tardemos, más dura va a resultar. La única manera de frenar este desangramiento de capitales y reducción del empleo es la creación de un entorno de mercado proteccionista en la Unión Europea junto a los Estados Unidos y otros países que se quieran unir a un entorno de mercado justo. Es decir, la única puerta que se mantiene abierta de momento es crear una economía fuertemente protegida por el Estado, arancelaria y fomentadora del empleo local, como se hace en Suiza. 

Es una mala situación, pero es la única salida abierta. Si alguien tiene otra que la diga. Yo me he dedicado a buscarla entre los grandes profesores de economía, y no la encuentro.

domingo, diciembre 28, 2014

España crea empleo y el día en que los chinos comiencen a producir jamones serranos


¿Por qué Europa está en la situación económica en la que está? ¿Por qué Europa no sale de la recesión? ¿Por qué la crisis parece haberse hecho crónica? ¿Por qué algunos comienzan a hablar de una crisis que tiene visos a durar toda una generación?

La respuesta a estas preguntas radica en una simple palabra: competitividad. Pocos países como España han hecho esfuerzos tan titánicos por poner en orden sus cuentas y crear condiciones óptimas para la creación de empleo. El resultado de este ingente esfuerzo es tímido y claramente inestable. Y la razón es la mencionada. Ya puedes crear las mejores condiciones imaginables que si los productos de un país no son competitivos frente a otros, serán los otros los que los vendan.

Europa sigue siendo competitiva en muy pocos productos y de eso está viviendo. Pero a sabiendas que es una situación con fecha de caducidad. Otros países sin esforzarse lo más mínimo ven como sus industrias siguen creciendo imparables sin que sus gobiernos se esfuercen lo más mínimo, más que para cobrar comisiones.

El mismo problema, exactamente el mismo, aqueja a Estados Unidos. Aunque (gracias a su liberalismo implacable con los trabajadores) su nivel de competitividad es superior al de Europa Occidental y por eso el agua llegará a la cubierta del barco más tarde.

Ninguna economía del mundo, ninguna, puede crear empleo en su sistema productivo más allá del nivel de competitividad. Cualquier otra cosa que os digan es puro discurso político. Ese nivel de competitividad ha caído bruscamente (de ahí los efectos que padecemos) y seguirá cayendo sin ninguna duda. Esto está siendo seguir sentados en la cubierta mientras el barco se sigue hundiendo. Pero estamos tranquilos porque la banda sigue tocando.

sábado, diciembre 27, 2014

Una foto de la actual Conferencia Episcopal Española


El segundo matrimonio de mi viuda madre con un viudo de su edad contó con todas mis bendiciones. Pero debimos haber pactado algo respecto al uso de la televisión después de la cena en un piso tan pequeño. Un consejo procedente de la experiencia: Si tu madre se vuelve a casar, no concedas la mano sin pactar por escrito el statu quo de la tele.

Mi madre ha sido y es muy feliz con este matrimonio. Pero ahora pienso que si se hubiera casado con un informático, al menos, ahora tendría alguien que me reformatearía el ordenador cada Navidad.

Hoy son tan agrio en mi post, porque sólo he visto una vez El Hobbit, ya hace años. La estoy grabando y quería verla otro día con tranquilidad y sin anuncios de hora y media. Pero desde mi lugar de trabajo me estoy enterando de toda la trama. En el fondo mis padres, allí sentados en sus dos sillones, son dos spoilers. Comparto piso con dos spoilers crueles.


Kim Jong Un una vez me dijo sin darle más importancia: Sí, mi tío también ponía la tele muy alta.

viernes, diciembre 26, 2014

Navidades familiares: momentos después de la cena



Esto es horrible. Padre mío viendo El Hobbit en Antena3 (= a cuatro horas con anuncios). Yo escucho la película con auriculares puestos. Intento trabajar en el ordenador. PISO PEQUEÑO!!!

Si esto fuera una casa colombiana o mexicana, me retiraría a mis aposentos. Pero mis aposentos sólo cabe mi cama.

Después se quejan de Kim Jong Un. Pero cuando nos presionan a los pobres seres humanos, hacemos COSAS!!

De vez en cuando miro oblicuamente a la pantalla del ordenador, a ver si mi padre tiene piedad de mí y se ha dormido.

Todos los días se duerme como un tronco viendo la tele. TODOS, menos hoy!!

Mi padre en realidad no es mi padre. Es el marido (viudo) que se casó con mi madre (viuda). Paradoja temporal: YO LOS CASÉ. 

jueves, diciembre 25, 2014

Una sugerencia para mejorar las predicaciones: el Visitador



















Hoy mis padres han ido a misa. No voy a decir a qué iglesia ni con qué cura. Pero cuando han llegado, les he preguntado: ¿Qué tal la misa? El cura, un rollo, ha contestado mi madre. Malo y largo, ha añadido. Compadezco al predicador, porque satisfacer a mi madre no es tarea precisamente fácil. Sin duda encontraría peros al mismo San Pedro o al mismo San Juan si los escuchara.

Pero su comentario (aunque probablemente cruel y caprichoso) me ha llevado a hacer la siguiente sugerencia a todos los curas que me estén leyendo. Por qué no crear en cada diócesis la figura de una persona que cada domingo escuchase un sermón en una parroquia distinta. Esa persona después le diría en una carta al interesado cuáles cree que son los defectos de los que adolece su sermón.

Esta persona no sería un espía al servicio del obispo. La carta se la enviaría al sacerdote. Esa crítica no tendría otro sentido que ser un servicio para los sacerdotes.

Los arciprestes podrían sugerir a los curas de su arciprestazgo el pasar por esta especie de beneficiosa auditoría. Se podría hacer de común acuerdo. Poniéndose también de acuerdo en cual podría ser el perfil de la persona que les enviaría los informes a cada uno. Aunque la identidad y la fecha en la que les haría una visita, tendría que ser desconocida. Por supuesto, si algún cura no estuviese de acuerdo, podría quedar fuera de esa visita.

El VISITADOR podría ser un laico de gran vida espiritual. Incluso podría ir junto a su esposa, y así serían dos personas las que darían su opinión por escrito al sacerdote. Conozco a infinidad de laicos preparadísimos de notable vida interior que estarían encantados de hacer este servicio totalmente gratis, sin cobrar ni siquiera la gasolina para el desplazamiento.


Por supuesto que habrá sacerdotes que dirán que un juicio sobre un sermón es algo muy subjetivo. Y tienen razón. Pero estas dos personas sólo se fijarían en si existe un defecto objetivo. Y si dos personas o cuatro coinciden en algo, lo normal es que ese párroco comience a dudar acerca de si no tendrán razón.

miércoles, diciembre 24, 2014

Ya tenéis vuestro regalo de Navidad, sólo que no lo sabéis, pero os lo recuerdo



















Hoy he estado en el hospital. He pasado por la planta de quimioterapia. He visto muchas cosas en el año y medio que llevo. Me acuerdo de la chica joven de 30 años. Una chica de aspecto saludable, muy bella, por cierto. Hablé con ella al día siguiente en que le dieron la noticia a ella de que los tumores que tenía no sólo eran cancerígenos sino además muy agresivos. Tan extendidos que no tenía sentido ni operarla ni darle quimioterapia.
Conversaba con ella y conocedor de que ese ser humano de bellos ojos era un reloj en una imparable y vertiginosa cuenta atrás.

¿Por qué ella se marchaba y yo me quedaba? ¿Por qué el señor anciano del pasillo que visitaba a un familiar, se quedaba? ¿Por qué otros enfermos de ese mismo pasillo que habían llevado una vida tan poco sana, se quedaban, y ella tan joven, tan sana por lo demás, se marchaba? Un misterio. Pero las decisiones de lo alto son inamovibles: tú te quedas, él se marcha.

En este año y medio he visto mucho sufrimiento, mucho dolor físico, mucha necesidad de resignarse ante lo que se tiene. Otros, sin embargo, de visita, cargados de años, son preservados, se quejan de pequeñas cosas, pero el designio de lo alto les mantiene sanos. La salud es una de las pocas cosas de la vida que no se pueden compartir. Cada uno carga con su destino.


Debemos dar gracias a Dios por lo que se nos da, e inclinarnos respetuosamente ante el que marca los designios. La gente no valora la salud, se olvida de ella, se preocupa de las pequeñas cosas sin importancia. Otros, sufriendo durante meses en una habitación, sólo piden no tener dolores, sólo eso. Verdaderamente, no agradecemos lo que tenemos.

El canto de las Calendas el día de Navidad



















Todavía recuerdo lo impresionante que me pareció el canto de la calenda la primera vez que lo escuché en la Catedral de La Seo en Zaragoza. Me pareció de una belleza y sobriedad admirables. Éste texto se canta en tono de lección en la misa, antes del acto penitencial. Durante siglos se ha cantado en monasterios y catedrales. Os pongo el bellísimo texto y el link al vídeo de cómo se canta en el Vaticano cada Navidad:


Lo podéis escuchar en latín mientras leéis el texto castellano.

Os anunciamos, hermanos, una buena noticia,
una gran alegría para todo el pueblo;
escuchadla con corazón gozoso:
Habían pasado miles y miles de años
desde que, al principio, Dios creó el cielo y la tierra
y, asignándoles un progreso continuo a través de los tiempos,
quiso que las aguas produjeran un pulular de vivientes
y pájaros que volaran sobre la tierra.
Miles y miles de años,
desde el momento en que
Dios quiso que apareciera en la tierra el hombre,
hecho a su imagen y semejanza,
para que dominara las maravillas del mundo
y, al contemplar la grandeza de la creación,
alabara en todo momento al Creador.
Miles y miles de años,
durante los cuales los pensamientos del hombre,
inclinados siempre al mal,
llenaron el mundo de pecado hasta tal punto
que Dios decidió purificarlo,
con las aguas torrenciales del diluvio.
Hacía unos 2.000 años que Abraham, el padre de nuestra fe,
obediente a la voz de Dios,
se dirigió hacia una tierra desconocida
para dar origen al pueblo elegido.
Hacía unos 1.250 años que Moisés
hizo pasar a pie enjuto por el Mar Rojo
a los hijos de Abraham,
para que aquel pueblo, liberado de la esclavitud del Faraón,
fuera imagen de la familia de los bautizados.
Hacía unos 1.000 años que David, un sencillo pastor
que guardaba los rebaños de su padre Jesé,
fue ungido por el profeta Samuel,
como el gran rey de Israel.
Hacía unos 700 años que Israel,
que había reincidido continuamente en las infidelidades de sus padres
y por no hacer caso de los mensajeros que Dios le enviaba,
fue deportado por los caldeos a Babilonia;
fue entonces, en medio de los sufrimientos del destierro,
cuando aprendió a esperar un Salvador
que lo librara de su esclavitud
y a desear aquel Mesías
que tos profetas le habían anunciado
y que había de instaurar un nuevo orden de paz y de justicia,
de amor y de libertad.
Finalmente, durante la olimpiada 94,
el año 752 de la fundación de Roma,
el año 14 del reinado del emperador Augusto,
cuando en el mundo entero reinaba una Paz universal,
hace  2015 años,
en Belén de Judá, pueblo humilde de Israel,
ocupado entonces por los romanos,
en un pesebre, porque no tenía sitio en la posada,
de María virgen, esposa de José,
de la casa y familia de David,
nació Jesús,
Dios eterno, Hijo del Eterno Padre,
y hombre verdadero,
llamado Mesías y Cristo,
que es el Salvador que los hombres esperaban.
Él es la Palabra que ilumina a todo hombre,
por él fueron creadas al principio todas las cosas;
él, que es el camino, la verdad y la vida,
ha acampado, pues, entre nosotros.
Nosotros, los que creemos en él,
nos hemos reunido hoy (en esta noche santa),
o mejor dicho, Dios nos ha reunido,
para celebrar con alegría
la solemnidad de Navidad,
y proclamar nuestra fe en Cristo, Salvador del mundo.

Hermanos, alegraos,
haced fiesta y celebrad la mejor noticia
de toda la historia de la Humanidad.

lunes, diciembre 22, 2014

Tenemos lo que nos dejaron en pie los amantes de la libertad



















Notre Dame se resiente irremediablemente de aquel destrozo de la Legalidad y la Fraternidad. Mientras que en Westminster contemplamos en todo su esplendor una de las más grandes abadías de la cristiandad.

Y eso que Notre Dame superó a Westminster prácticamente en todos los aspectos, sólo hay que ver la fábrica del edificio galo. Westminster era simplemente la iglesia del Parlamento y un riquísimo monasterio. Mientras que Notre Dame no era simplemente un monasterio, sino la catedral de una gran ciudad. Y no cualquier era población, sino de la ciudad más grande la Cristiandad. Y una iglesia londinense, por rica que fuera, no podía competir con la catedral de París.

También puede ser que me traicionen mis sentimientos anglófilos. Incluso no descarto que me influya el que tengo más lectores en la Pérfida Albión que en la Tierra de Hollande.


Bendita Inglaterra que se libró de la Revolución de los Talibanes de 1789, bendita isla que no fue hollada por Napoleón y sus huestes de orcos. 

domingo, diciembre 21, 2014

Notre Dame, más de Notre Dame



















Os preguntaréis por qué me gustó más la abadía de Westminster en Londres (que me entusiasmó con ardor) que la catedral de Notre Dame en París (que simplemente me gustó). La razón es muy simple: la abadía inglesa no ha pasado por la Revolución Francesa. El interior de la catedral parisina fue brutalmente barbarizado por aquellos discípulos de la diosa Razón.

Además, la abadía inglesa durante siglos explosionó en una floración de capillas y construcciones aledañas. Esa feliz construcción continua no pudo ser en la catedral encajonada por la ciudad. La abadía era un monasterio rodeado de terrenos pertenecientes a los monjes. La catedral estaba rodeada de casas particulares que impidieron su crecimiento.

Además, los bárbaros revolucionarios siempre han sentido fruición por abrir tumbas en busca de coronas y joyas. La ignorancia del bárbaro (ínsita en toda revolución) les lleva a pensar que en los sepulcros de monjes y obispos encontrarán tesoros sin cuento. 

Después que han pasado esos buscadores de cetros, los sepulcros medievales, las estatuas renacentistas, las lápidas antiquísimas dejadas caer al suelo con todo su peso, peso de centenares de kilos, quedan completamente destrozadas.

La Revolución Francesa fue como una revolución de talibanes enloquecidos cuyo único fruto positivo fue el primer capítulo de Los Miserables, el del obispo Myriel.

sábado, diciembre 20, 2014

París y Zaragoza



Después de la catedral, lo que más me gustó en este viaje fue el museo que mencioné ayer. Cuando escribí mi libro Neovaticano http://bibliotecaforteniana.blogspot.com.es/ , el gran scriptorium de la Curia Romana me lo imaginaba exactamente como ese museo. Cuando, por fin, tras tantos años de imaginármelo, pude pasear por las salas de ese museo, sentí que mi idea era en la realidad incluso más bonita de lo que había pensado. 

Al caminar por esas salas, le comentaba a mi acompañante: La envidia que le voy a dar al arquitecto del obispado cuando le enseñe las fotos de este museo de arquitectura. Y en parte disfrutaba por lo que veía y en parte por la envidia que sabía que le daría.

Pero entre todas las cosas que me encontré en París, sin duda aquella que me resultó más agradable (y casi entrañable), fue el encuentro de una fiel lectora.

La catedral de París, por supuesto, es más que El Pilar de Zaragoza. Y eso que Zaragoza es el París de Aragón. Pero la vida de oración que hay en la basílica zaragozana no tiene nada que ver con la catedral gala. El Pilar recibe más visitantes (sí, más), y es un lugar de oración. Se necesitaría que un prelado supiera organizar las cosas para satisfacer al turismo y al ambiente de oración de debe existir en una catedral. 

Bastaría con abrir la mitad de la catedral al turismo y la otra mitad a la oración. Dotando a esta mitad de una rica vida litúrgica. Se puede, incluso, dividir longitudinalmente el templo, para que los turistas puedan acceder hasta el ábside. Pero que en la otra mitad haya novenas, horas canónicas, predicaciones, una impresionante custodia sobre el altar central, etc. 

viernes, diciembre 19, 2014

Siempre nos quedará París



















A ver, lo primero de todo que tiene que quedar claro: no estoy más gordo. Lo que pasa es que a veces me hago el selfie con un ángulo en el que bajo la barbilla y se forma una doble papada de la que estoy desprovisto en la vida real. Mi peso real no coincide con mi peso fotográfico.

Además, cuanto más cerca te haces el selfie, más gordo pareces. En las fotos que me han hecho a unos metros, aparezco con mi peso real.

París me recibió con una temperatura máxima de 4 grados Celsius. Después subió la temperatura en los dos días siguientes a costa de una lluvia tenaz. Pero no era una lluvia como la de Cantando bajo la lluvia, sino una fina lluvia gallega.

Lo que más me entusiasmó de esa ciudad, además de Notre Dame, fue La Cité de l´architeture et du patrimoine, un museo repleto de reproducciones de esculturas y maquetas de iglesias medievales. Me gustó tanto que casi estuvimos tres horas. Mi acompañante, una buenísima amiga, iba sólo habiendo desayunado un café. No sé como resistió.

Siempre que vayáis de excursión a la montaña o en la ciudad con una mujer en edad casadera, recordadle que desayune algo más que un café. Ya me ha pasado varias veces con ellas que poco después de las once comienzan a decir: ¿y si comemos?

Yo que desayuno como Falstaff siempre respondo: Hora del amanecer, hora del atardecer, en la mitad de ese tiempo: el almuerzo. Cuando quiero ser cruel, puedo serlo. Pero es que las mujeres viven en un continuo desorden gastronómico, siempre variando entre un ayuno digno de los padres del desierto y sus orgías de chocolates y pasteles. Sea dicho de paso, me gustó más Westminster que Notre Dame. 

jueves, diciembre 18, 2014

Vengo de París


Acabo de venir de París. De París de Francia, porque hay otro en Illinois, un tercero en Canadá, un cuarto en Texas y un quinto París en Tenessee. Pero yo vengo del París de Moulin Rouge (2001) y el inspector Clouseau. (No es cierto que exista una población llamada Hitler en Milwaukee, tal como se dice en Los Simpsons.)

Yo iba en este viaje a confirmar que es la ciudad más bella del mundo. Pero reconozco que, aunque preciosa, la corona la tiene que compartir con Roma, Londres y Nueva York. Y de las tres, y las conozco bien, me quedo con Roma. Esto lo mantendría con vehemencia aunque yo fuera un condenado calvinista.

De París lo que más me gusta evidentemente es la catedral de Notre Dame, el auténtico corazón de la capital. Allí he hecho mis ratos de oración, he rezado mis horas canónicas, he paseado, he imaginado y he gozado como sólo puede gozar un catedralófilo como yo.


París es bien conocida por tener a los habitantes más antipáticos del mundo. Pero de eso seguiré hablando mañana. París bien vale tres posts.

miércoles, diciembre 17, 2014

La grandeza de la casa de Dios


En las catedrales hispanas, el templo se organiza a través de un eje que sigue la secuencia altar-fieles-coro-trascoro-fieles. La gente iba a esos templos a escuchar la misa mayor, a escuchar las horas canónicas, a escuchar las misas en los altares del trascoro o a rezar devociones a las naves laterales. La riqueza de esos espacios sagrados y su variedad de funciones era mucho mayor que la actual, en la que todo está limitado a la nave central y sólo a la misa.

Los cabildos tenían tal importancia que el primer arzobispo de Toledo, Bernardo de Sedirac, trajo monjes cluniacenses a su sede para desempeñar los oficios divinos e implantar todo un modo de vida en esa catedral, un modo de vida austero y espiritualmente profundo.

Qué vida tan rica tuvieron las catedrales europeas. Ahora ofrecen impresión de museos la mayoría.

martes, diciembre 16, 2014

Bellísima patena


He leído un interesante y erudito artículo sobre las catedrales hispanas. Sobre la secularización de sus cabildos y de como entonces desaparecieron sus dormitorios y refectorios. Antes, cada día, en los edificios anexos al templo comían los canónigos, dormían y vivían en sus dependencias.

Está perfectamente estudiado como se produce una clericalización de la arquitectura catedralicia. Paradójicamente, en las catedrales hispanas la cátedra no tuvo repercusión alguna en la arquitectura de la catedral; el coro sí. Los cabildos eran impresionantes, con todos sus servicios y funciones del altar y del coro. Poder tan evidente que muchas veces los cabildos se enfrentaron a los obispos.


El estudio de la economía de la catedral nos ofrece una idea del peso de ese mundo canonical. Todos estos servicios catedralicios imponían un régimen de vida a sus integrantes. Apasionante resulta asomarse a esos micromundos que eran las catedrales europeas.

lunes, diciembre 15, 2014

Las borlas del galero cardenalicio


Esta pintura de Antonio da Fabriano me parece muy interesante, porque nos muestra de un modo muy detallista cómo debía ser un galero cardenalicio en 1451, fecha de la tabla.

Sabido es que en el lenguaje heráldico los galeros de los purpurados aparecen con borlas. La cuestión que siempre me he preguntado (y como yo más gente) era cuáles eran las dimensiones de esos cordones con borlas y de qué modo caían esas borlas sobre el cardenal. Por ejemplo, ¿caían por delante o por detrás? ¿De algún modo se extendían las borlas al caer? ¿Esas borlas no descompensaban por su peso al galero?

La respuesta no era sencilla, pues los galeros con borlas desaparecieron hace ya siglos. Cierto que se mantuvieron en algunos galeros como los de los arzobispos de Milán y algún otro prelado. Pero permanecían tras una evolución tan artificiosa que no parecían reflejar cualquier uso cotidiano antiguo.

A base de mirar detenidamente muchas pinturas e iluminaciones medievales, esa pregunta ya la tenía más o menos resuelta en mi mente. Pero esta pintura de Fabriano es la que más clara y realísticamente refleja cómo se resuelven todas estas preguntas.

Lo primero que observamos es que el galero contaba con una cinta delante. Si por el peso de las borlas caía hacia atrás, esa cinta impediría que cayera al suelo.

Lo segundo que observamos es que las borlas caían sobre la espalda formando como racimos. No se usaba ningún artificio para que se mostraran extendidas.

Por último, tal como se puede entrever por la forma y dimensiones del galero en la pintura de Fabriano, al principio esas cintas con borlas simplemente constituyeron un adorno del galero. Probablemente todo comentó con dos cintas colgando que acababan en una sola borla cada una. Pero ese ornato fue haciéndose más rico, y así acabaron multiplicándose las borlas que comenzaron a tener un valor simbólico.

Las borlas adquirieron un uso práctico. Pues cuando el galero se dejaba colgar en la espalda, las cintas con borlas se dejaban caer no por la espalda, sino por delante. Así el galero quedaba contrapesado y la cinta no apretaba al cuello. Sin esas borlas colgando por delante, el peso del galero hubiera hecho muy incómoda esa cinta delantera presionando por debajo de la barbilla.


Como se ve, todo tiene su función y su razón de ser en una insignia cardenalicia que se mantuvo durante mil años.

domingo, diciembre 14, 2014

Curiosidades sobre los lectores del blog


Otra curiosidad es que los lectores de mi blog no están repartidos por toda la geografía española. Sino que el 11% de los lectores son de Madrid. No sé por qué un porcentaje tan alto se concentra en la capital y, por ejemplo, casi nadie en Barcelona. La siguiente ciudad donde más lectores tengo, el 4%, es Bogotá.

Otra curiosidad es que el 0,75% de los lectores del blog son de Oxford. Eso es un porcentaje cercano a uno de cada cien.


Sea dicho de paso, el 0,04% de las visitas que recibo provienen de una ciudad de Argentina llamada Tortuguitas. Casi las mismas visitas que de otra ciudad llamada Venado Tuerto. Queridos lectores, no descarto dejarme caer cualquier día en Tortuguitas y Venado Muerto.

sábado, diciembre 13, 2014

Más sobre Google


Mi vida gira en torno a Google desde hace ya bastante años. Mi correo, los libros que leo a través de Google Books, mi blog, mis búsquedas para mis escritos, los mapas que consulto cuando voy a una calle de Madrid o a decir misa en un pueblo de mi diócesis, y así un largo etcétera, pues la lista de utilidades que uso es larga.

Ayer, mirando Google Analytics, comprobé que el 41% de los lectores de este blog son españoles. Cosa sorprendente, porque viajo mucho y no me esperaba que éste siguiera siendo un blog esencialmente español.

Eso sí, el 15% mexicanos, el 7% argentinos, el 6,9% colombianos, el 5% de Estados Unidos.

Gracias Google.


Google es, de hecho, un servicio monopolístico. Y estoy totalmente a favor de que continúe este monopolio imperial planetario. Todos resultaríamos perjudicados si los ficheros de búsqueda estuvieran fraccionados entre tres o cuatro buscadores.

Es preferible que sea una sola autoridad (aunque ésta sea una empresa privada) la que centralice todo. Dividir esos ficheros entre media docena de empresas privadas no se haría sin un coste en la eficacia de esa gestión. Hay aspectos de nuestra vida en los que la competencia implica una mejora del servicio (por ejemplo, las pastelerías) y otros en los que la competencia no añade nada salvo problemas (por ejemplo, la comercialización del gas).

Además, Google ha demostrado, de manera reiterada y con una admirable continuidad, ser una empresa con unos valores deontológicos incomparablemente mejores que los de cualquier gobierno. El bien común está mejor salvaguardado en manos de Google que bajo el poder supuestamente neutral de cualquier gobierno. 

La competencia entre buscadores independientes sólo conllevaría que Google abandonase ciertos aspectos idealistas, por otros más comerciales. Google actualmente puede permitirse tantas dosis de idealismo gracias a que no tiene que luchar por sobrevivir. La gestión de sus ficheros e información prácticamente es la mejor que podríamos haber imaginado porque ellos han sido conscientes no sólo de hacer historia, sino también de estar construyendo el futuro de la conexión de la Humanidad.


Siempre nos lamentamos de las cosas que salen mal en nuestra sociedad y en el mundo. Google ha sido un proyecto que se ha desarrollado de un modo óptimo gracias a sus criterios de objetividad y neutralidad. Esa empresa ha sido un verdadero regalo para toda nuestra generación. Gracias Google.

jueves, diciembre 11, 2014

El integrismo no defiende más la fe, sino que la hace más odiosa


En los últimos diez años, más o menos, se han ido formando, organizando y reproduciendo pequeños grupos de católicos integristas. El fenómeno lefevriano en ese mismo lapso de tiempo ha continuado su decadencia. La Sociedad de San Pío X llevaba tiempo estancada, pero ahora resulta innegable su irreversible hundimiento. Sin embargo, los grupos integristas dentro de la Iglesia sí que se han experimentado un cierto auge, aunque sigan siendo una realidad muy minoritaria.

Resulta interesante observar que estos integristas no cuentan con ningún teólogo que los avale, ni siquiera de segunda fila. Son más una corriente de opinión y sobre todo una estética. Lo malo es que constituyen una corriente de opinión descalificante y se aferran a una estética determinada de un modo excluyente. A mí me gustan las liturgias de estética arcaica, pero sin hacer de eso un vicio. ¿Por qué aferrarse a la liturgia del siglo XIX y no, por ejemplo, a la del siglo VII?

El resultado de todo esto es que existen unos cuantos millares de católicos que están descontentos, incómodos y siempre criticando, disparando contra todo y contra todos. Salvo, eso sí, contra aquellos pocos elegidos que encajan al 100% con sus prejuicios.

El Vaticano II supuso una apertura de mente y de alma, otra forma de mirar el cristianismo. Nada negó ese concilio del Magisterio, y, sin embargo, nos hizo mirarlo todo con una nueva mentalidad.

A todos los integristas que me lean, yo les haría un llamamiento a la humildad. Todos creemos estar en posesión de la verdad. Existe un modo de entender el cristianismo que es inquisitorial, agresivo, contra la caridad. El cristianismo es afirmación, no negación. Es abrazo, no hoguera.


Nunca ha sido tan verdad la cautela de no ser más papista que el Papa. Hay muchas cosas católicas en la Iglesia. Pero pocas cosas son más católicas que el amor al Papa.

miércoles, diciembre 10, 2014

Siempre ha sido así


Revisando la lejanía de los siglos y mi entorno más cercano, llego a la conclusión de que en la medida en que alguien es más tonto, más listo se cree. Y este hecho, desde luego, no está carente de lógica. Pues en la misma medida de la ignorancia hallamos el desconocimiento de nuestros propios límites.

Curiosamente, siempre suele existir una proporcionalidad entre el equivocado autoreconocimiento de nuestras propias capacidades, y la el menosprecio de la valía de aquellos que nos rodean.

Cambiando de tema, cosa que hago a propósito, hemos tenido cortado el gas en todo el edificio durante un día entero. Esta avería me ha hecho valorar algo más esos pequeños detalles de la vida como disponer de agua cliente.


Cuando un vecino me ha dicho que ya teníamos agua caliente, con gusto le hubiera dicho como broma: Ah, no me había enterado. ¿Hace cuantos días que carecemos de ella?

martes, diciembre 09, 2014

Libros


Hace una semana acabé de leer Sinuhé, el Egipcio. Qué grandeza de novela. Es uno de esos libros en los que te sumerges en una época. Literatura con mayúsculas. Hasta los más pequeños detalles están cuidados con esmero de orfebre. La documentación que tuvo que usar, tuvo que ser abrumadora. Resultado: un libro que perdurará.

Inevitable no hacer una referencia a Exodus. Dos obras sobre Egipto. Una seguirá siendo leída con pasión dentro de un siglo, la otra, ya nada más salir, aburre. Lo mismo pasa con el resto de obras de las personas. Unos trabajan para la mediocridad y el olvido, otros trabajan para perdurar.


Cierto que el mundo no es justo y grandes obras son despreciadas. Pero cuando la obra ya en sí es totalmente prescindible, el mundo no tiene que hacer mucho esfuerzo. Y aunque el mundo haga un gran esfuerzo por elevar lo que es nada, al final la obra cae por su propio peso.

Veremos ahora que tal me va con Ébano que trata sobre África. El apellido polaco del autor es imposible de escribir para un pobre español sin copiar y pegar: Ryszard Kapuscinski.