viernes, enero 23, 2015

Buen grito, sí, señor


Al final, el Banco Central Europeo, por vía de los hechos, lo que ha venido a decir es que la política económica que se defendía en este blog era la correcta. Danke. Ha tenido que ser duro tomar medidas que suponen tener que reconocer, por fin, de que el camino tomado era el equivocado. Merkel me cae muy bien. Pero ha impuesto a la fuerza un camino errado. Además, siempre he tenido la sensación al escuchar a Draghi de que él seguía ese camino con convicción. Después de escucharle durante años, llegué a pensar que Draghi era un político y no un economista. Pero según la Wikipedia parece ser que sí que ha cursado la carrera de economía. No me queda más remedio que creerlo.

Dejando aparte a Draghi y su camino del tormento, realmente, hubiera sido posible una política de recortes de los presupuestos con una política de masivas inversiones keynesianas. Es decir, hubiera sido posible recortar mil gastos inútiles consecuencia de años de acumulación de presupuestos con muchas corruptelas, y al mismo tiempo haber iniciado un presupuesto paralelo cuyo único propósito hubiera sido crear empleo de un modo keynesiano.

Ejemplo de gasto inútil, millares y millares de contratos para encargar informes a tal o cual empresa, propaganda cartelística, cargos de asesoria pagados a precio de oro, conciertos de rock para las fiestas y un largo e interminable etcétera. Ejemplo de gasto útil que crea empleo: limpieza de carreteras, asistentes domiciliarios para personas que no se pueden valer por la edad, planes para reformas de fachadas en mal estado, rehabilitación de barrios degradados, etc, etc. Es decir, cualquier entiende que son buenos aquellos presupuestos que requieren mucha mano de obra frente a aquellos que nos convencen de lo maravilloso de gastar el dinero (normalmente muchísimo) en asuntos que no crean un solo puesto de trabajo.

Los presupuestos en todas las administraciones estaban descontrolados, gastándose en tonterías inútiles, cierto. Nadie duda de que había que haber recortado eso, pero simultáneamente haber creado un sistema paralelo (no gestionado ni por los políticos ni por las administraciones) para políticas keynesianas de creación masiva de empleo. Eso se podía haber hecho. No se ha hecho porque no se ha querido, así de claro.

En mi opinión, todo lo que podía haber funcionado mal ha funcionado mal. Desde los ayuntamientos (con sus gastos no corruptos pero inútiles) hasta el Banco Central Europeo que no ha seguido ninguno de los sabios consejos que le dio gratis la Reserva Federal y que tan buen resultado han tenido al otro lado del Atlántico.

Para mí todo este desbarajuste tiene una raíz moral. Cuando hay tanto pecado, los que están arriba acaban tomando decisiones que saben que no son las mejores, pero con las que hay que transigir. Al final, esto de las decisiones malas tomadas a sabiendas acaba siendo un vicio, y si llega alguien honesto es muy difícil que rompa con toda la red de intereses creados.

El resultado de que los peores hayan llegado a la cúspide de la pirámide de toma de decisiones es que toda una generación de jóvenes del sur de Europa se ha quedado sin futuro. Levantándose cada día sin otra perspectiva que la de conectarse a Internet. Millones de jóvenes conectados, una vida conectada, recluidos en casa de papá, sin casarse, sin trabajo, sin hijos, sin ilusión.


De este humus va a nacer un monstruo y como he leído en muros de mi ciudad: El miedo va a cambiar de bando. Sí, desgraciadamente, cuando se alce el monstruo todos repetiremos: Ya lo habíamos dicho. De este humus lo que va a nacer es un régimen bolivariano en España. Ay si lo único que fuéramos a perder fuera la catedral de Córdoba.

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