jueves, enero 08, 2015

Carta a un teólogo



















Estimado Xavier (Picaza): Después de leer tu artículo sobre los cuatro cardenales de la UPSA, me confirmo una vez más en mi consideración de lo buena persona que eres. Era un momento magnífico para ajustar cuentas, para repasar lo negativo y, sin embargo, te has fijado sólo en lo positivo. Créeme, pocos lo harían.

Yo mismo no lo haría un buen repaso solamente por mi enfoque espiritual de la Iglesia. Pero bien sé que  me contendría con mucho esfuerzo. Y no descarto que el esfuerzo hasta pudiera costarme alguna hernia mental interna.

No te escatimo elogios aunque militemos en trincheras teológicas distintas. Por supuesto que no te considero un enemigo: los dos pasearemos juntos en el Reino de los Cielos discutiendo de esto y de lo otro. Pero sí que resulta innegable que, a nivel intelectual, defendemos bastiones conceptuales distintos. Pongamos todo el buen rollo que pongamos sobre la mesa, resulta innegable que la Iglesia o es y debe ser como dice un bando o como dice otro.

Desde ese punto de visto debes ser (y estoy seguro que lo eres) comprensivo con las decisiones que se tomaron en su día de apartarte de la cátedra. Si los que entonces tomaban las decisiones debían ser consecuentes con los presupuestos que decían abrazar, no cabía otra opción. Los del otro bando, por otra parte, hicieron lo mismo con los disidentes tradicionalistas en sus universidades.

Desde otro camino de la Historia, desde otra sucesión de causas y efectos, tú podrías haber acabando siendo exorcista y defendiendo un determinado baularte teológico. A mí no me cuesta nada imaginarme en la trinchera de enfrente.

En fin, sirvan estas líneas no breves como saludo y reconocimiento de un post que me ha admirado porque demuestra un corazón en paz y bueno. Un saludo y feliz año.

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