jueves, enero 22, 2015

El lector, unas líneas al acaso de la película


Hoy he visto por segunda vez la película El lector (The Reader). He dudado si comentar algo de esta película, porque en su primera parte tiene varias escenas muy inconvenientes.

Pero, finalmente, me he decidido a escribir algunas líneas, porque esta película, me impactó mucho y de un modo profundo.

Para alguien que como yo se dedica a escribir, el título ya era sugerente en grado máximo, también la cartelera que me ofrecía algo que iba más allá de alguna lucha ninja o de tortugas ninja o de transformers ninja. Lo que no me imaginaba era que esta historia cuando la vi me iba a desenterrar los recuerdos y pensamientos de la juventud mía que pudo ser y no fue. Ciertamente, esta película tocó sentimientos latentes en mi corazón. Y eso que realmente lo único que me interesó fue la primera parte. Ciertamente me metí en la historia. El mundo se detuvo en la oscuridad del cine y lo único que existió fue la narración. El cine cuando es grande, qué grande es.

Después, la segunda y la tercera parte de la película ya no me interesaron tanto, me daban la sensación de quedarse a medio camino de algo, aun reconociendo que es una gran película.

He escrito para aquellos (que serán muchos) que hayan visto la película. Para aquellos que no la hayan visto, no les aconsejo que la vean, porque al principio hay demasiadas escenas inconvenientes como para recomendar que no se vea. Cuantas veces veo una gran película que no sé si comentar aquí o no por su mensaje relativista o por partes demasiado sensuales. Lo triste es que no tenga buenas películas religiosas actuales que recomendar. Y esto no es por falta de presupuesto. El presupuesto de El lector era mínimo si descontamos lo que les costó pagar a dos actores. No, no es una cuestión de dinero.


Es triste ver al talento arrinconado, olvidado y no tenido en cuenta. Mientras la mediocridad se lleva todos los pocos recursos existentes. Pero el talento requiere libertad. Mientras que las conferencias episcopales se mueven a través de comisiones y subcomisiones que no saben pensar en otra cosa que en productos atados y muy bien atados. Sobre todo que todo quede muy bien atado para producir el enésimo producto mediocre. Mediocre pero mediocre de verdad, capaz de aburrir a las ovejas.

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