martes, enero 06, 2015

El silencio como la opción más sabia


El conocimiento da dolor, eso es una verdad de la que ya se hace eco el mismo Eclesiastés. El que no sabe, vive tranquilo porque ojos que no ven, corazón que no siente. Con estas palabras me estoy refiriendo a cuestiones eclesiásticas.

Siempre me queda la duda acerca de mi subjetividad. ¿Quién conoce, además, sus propias apreciaciones erradas? Y aunque pueda proyectar otra imagen, desconfio de mí mismo y cultivo esa desconfianza.

Curiosamente, el que más sabe es el que más calla. Cuanto mayor es el conocimiento, mayor es el silencio. Por eso, tantas veces, he visto que los monseñores que se ocupan de los asuntos más graves suelen conversar de asuntos intrascentes.


Que nadie piense que me estoy refiriendo a que he conocido un gran escándalo o un gran pecado o cosas similares. No, nada de eso. Los escándalos, las noticias que agitan los corazones de las masas, son siempre el fruto y la consecuencia de otras decisiones menores, decisiones menos espectaculares. 

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