sábado, enero 31, 2015

Érase una vez un encantador país bañado por el Egeo










Me da mucha pena la situación de los griegos. Sinceramente, me duele el sufrimiento que ya está decretado sobre millones de seres humanos.
Pero la situación es muy sencilla. Los políticos griegos se dedicaron a gastar cada vez más dinero, a falsear cuentas y al viejo oficio de la corrupción. 

Cuando esta huída hacia delante de gastar más ahora y ya pagaremos en el futuro, tocó fondo la Unión Europea les rescató a cambio de empezar a poner orden. Después de no poner orden y seguir gastando sin control, vino un segundo rescate y un ultimatum: hay que poner orden al gasto.

Ahora, después de volver a no poner orden en las cuentas, el nuevo gobierno dice que ni lo hace ni lo piensa hacer. La propaganda se ha encargado de decir que los malos son los de la Eurogrupo. ¡Pero si el Eurogrupo es el que ha estado dando el dinero con la condición de que hiciérais lo que debíais hacer! Increíble.

Lo que propone Tsipras es que les demos entre todos más dinero sin que espere nunca nadie que se lo devuelvan. Como es lógico, esto no tiene ningún sentido. Pero prometiendo este sinsentido es como él ha llegado al Poder. La masa ha apoyado un imposible. La gente se dará cuenta de la diferencia entre el mundo de los deseos y el de la realidad cuando tenga que ir a comer y cenar cada día al comedor social del barrio.


Es el contraste entre lo que debería ser el gobierno de la razón y la fantasía de la política que cree que está por encima de la realidad. Lo siento por toda la gente inocente que está a bordo de un barco que se hunde en un mar de miseria como hasta ahora no han conocido.

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