viernes, enero 30, 2015

Las tentaciones


Ayer estuve mirando telas en Madrid. Persiste (desde hace dos años) la idea de encargar a una señora que cose muy bien, el que confeccione una casulla blanca impresionante para Navidad, Pascua y otras grandes fiestas.

Por fin, mi acompañante (una profesora de universidad) y yo hemos dado con una tela formidable. No pongo aquí el precio para no ser atacado por las hordas progresistas-maoistas. Cualquier cosa que escriba, podrá ser utilizada en su contra.

En este caso de la tela no es que Judas comentara que se podría haber dado el dinero a los pobres, sino que al conocer el precio se hubiera quedado con la boca abierta sin articular palabra.


Pero, claro, la calidad se nota. La nobleza de la casulla se ve en la calidad de la tela. No sé, me tomaré unos días para meditar el asunto. Pero creo que al final, sí señor, caeré en la tentación. La noble tentación de magnificar el culto divino. Que se fastidien los pagolos y los liturgico-leninistas.

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