lunes, febrero 16, 2015

Algunas humildes sugerencias al Vaticano


Hoy voy a escribir un post por si me lee alguien que trabaje en el Vaticano. Me gustaría hacer algunas sugerencias. En este caso incluso van a ser constructivas. El otro día vi las fotos de la rueda de prensa de la presentación del nuevo directorio para la predicación.

No sé quién decoró esa sala hace años, pero (lo digo sin ninguna ironía) hizo un trabajo excelente. La decoración es de una sobriedad y un minimalismo que encaja muy bien con la naturaleza del lugar, además ayuda a centrar la atención en los comparecientes. 

El color y tono de la pared de fondo es elegante; la altura de la mesa es la precisa, ni muy alta (daría impresión de altivez) ni muy baja (estorbaría para tomar bien las fotos).

Pero sobre todo el escudo con la tiara y las llaves resulta magistral. Puede parecer que representar ese escudo con esa perfección es fácil, pero no lo es.
Mi sincera felicitación al que se encargó de decorar esa sala: mejor no se hubiera podido hacer. Un entorno inmejorable en un lugar que tiene que estar cargado de cierta solemnidad. No se puede decorar la sala de prensa del Vaticano como el falso cuarto de estar del rey de España en aquel fatídico mensaje navideño. Se dice que enviaron al decorador de Zarzuela al Estado Isis vestido con una camisa con la bandera norteamericana diciéndole que había llegado a la Costa Maya.

Pero volvamos a la sala de prensa vaticana, pocos meses atrás, a alguien se le ocurrió la penosa idea de poner pantallitas de plasma en la pared. Esas televisiones, que no se usan nunca, rompen totalmente el equilibrio estético del conjunto. Insisto, no se usan nunca. Pero el que las puso no se da cuenta de que lo que recorre el mundo es la foto de la sala, no el dichoso gráfico, frase o número que quieran poner allí los comparecientes. A los periodistas se les dan fotocopias o se les pasa un archivo a su correo. Pero no hace falta ponerles dibujos como a los niños.

La reforma de la Curia debería empezar por quitar esas dichosas televisiones que sólo se usan (lo he visto con mis ojos) para retransmitir la escena de la rueda de prensa. En una rueda de prensa lo que se busca es que los periodistas atiendan, no distraerles con la misma rueda de prensa retransmitida en la espalda de los comparecientes. Repito que esto lo he visto con mis ojos.

A los que se les haya ocurrido esa idea, se podrían preguntar por qué en la sala de prensa de la Moncloa o de la Casa Blanca o de otros gobiernos no hay pantallitas de ese tipo. Si algún día hay que utilizarlas, como lo he visto en la sala de prensa del Pentágono, se trae la pantalla en un caballete con ruedas y ya está. Se usan y se retiran.

Un último consejo. Cuando se convoca una rueda de prensa para todo el mundo, se colocan en la mesa de los comparecientes el número de sillas que van a ser usadas. Nunca se dejan sillas vacías. Nunca. Por lo menos, eso no lo he visto en ninguna rueda de prensa de ningún gobierno como España, Francia o el Reino Unido, donde esas cuestiones de imagen se cuidan mucho.


Añadiría dos detalles más, pero si quieren saberlos que me lo pregunten desde el Vaticano si lo desean. No puedo fatigar a mis lectores con un post largo.

Pero las últimas añadiduras a esa sala no han sido otra cosa que una serie de catastróficas desdichas por decirlo con toda caridad. 

Post Data: Alberto una cierta confianza en que no se cuestione mi catolicidad por no estar del todo de acuerdo con la decoración de la sala de prensa de la Santa Sede

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