sábado, febrero 28, 2015

Deus Omnipotens


Iba a escribir un relato brevísimo (ficticio) de la extensión de unas pocas líneas en la que un ángel (oculto bajo forma humana) le anticipaba a un general republicano de la guerra civil española, como él podía detener su gran ofensiva militar sin pegar un solo tiro. Para que esa ofensiva de millares de hombres no tuviera lugar, sólo necesitaba otorgar información. La información podía valer más que cantidades ingentes de hombres y armamento.

Hasta el más ateo de los mortales reconocería que si existiese Dios, podría detener una ofensiva militar incluso con una sola mariposa aleteando sobre el campo. Si eres Dios, puedes detener lo que quieras incluso con un gato, con un poco de viento o con el pasar de una página en un libro. En realidad, y os aseguro que no exagero, es posible hundir un imperio sólo con una mota de polen. Se me ocurren secuencias de acontecimientos en las que esa mota es la diferencia entre que un imperior caíga o sobreviva.

De esto se deduce otra cosa y es que Dios es tan poderoso que normalmente va a actuar a través de las cosas ordinarias y las leyes naturales de nuestro mundo. Dios está tan sobrado de poder que de ordinario no quiere trasgredir sus mismas leyes. Sin ninguna necesidad se autolimita porque quiere, porque considera que ése es el modo más sabio de actuar. Y cuando actúa de forma manifiesta y milagrosa lo hace simplemente porque quiere decir estoy aquí, no porque no pudiera lograr lo mismo por causas naturales.
Alguien me dirá que para resucitar a Lázaro era totalmente necesario ir más allá de esas leyes. Sí, pero no olvidéis que Dios podía simplemente haber evitado que Lázaro muriera.


Dado que la omnipotencia divina es admirable, siempre podemos estar tranquilos. Dios tiene en cuenta en sus planes el pecado, la iniquidad, la mezquindad, el sufrimiento, las virtudes, todo. Todo ya ha sido tenido en cuenta. Después de hacer lo que debemos hacer, sólo nos queda descansar en la seguridad de la existencia de esa Omnipotencia. El día en el que el Estado ISIS desaparecerá, ya está fijado. La hora en la que Maduro dejará de ser presidente, ya está escrita. El momento exacto en el que un capo narcotraficante comparecerá ante una justicia absoluta, perfecta e insobornable ya está decidido.

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