lunes, febrero 02, 2015

Esos ojos que me miran II


Sigue del post de ayer. La solución desde luego no está en los Beatles. Ni en partidos que, con el pretexto de los pobres, sólo pretenden imponer la voluntad de unos cuantos egos sobre el resto de la población. La lucha contra la pobreza no pasa por crear un gran leviatán que devore la libertad en el perímetro cerrado de una nación. La lucha contra la pobreza no sólo no puede pasar por alto el conocimiento de las leyes de la economía, sino que, muy por el contrario, debe tenerlas especialmente en cuenta. Querer ayudar a los pobres saltándose las reglas de la realidad, significa sólo poder ayudar a unos pocos. 

Para cambiar el estado de cosas, se necesitaría la ayuda de los arquitectos de la realidad. La realidad no se cambia con una canción, ni con una poesía. Los mares los atraviesan los que tienen experiencia en surcar esas aguas. El resto surcan los mares desde su casa tocando una guitarra. La maldad que se ha sembrado en la economía, sólo se arreglará con la ayuda de aquellos que saben surcar esos océanos de dinero. El resto seguirá cantando al ancho mar desde la costa. 

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