jueves, febrero 12, 2015

¿Grecia? Tranquilo, todo va bien.



















Para mí todo este asunto de la deuda griega me está resultando apasionante. El inmenso sufrimiento que se está provocando en seres humanos concretos me duele muchísimo, lo digo con toda sinceridad, aunque no insista más acerca de ello en este post porque no hace falta. Pero cuestión aparte es contemplar desde el silló de casa la dinamitación económica de todo un país. Eso supone un espectáculo tan formidable, por su emvergadura, como como cuando filman la voladura controlada de un gran edificio.

Grecia está condenada y el tamaño es lo que produce el espectáculo. Como cuando se hundió el Titanic. Un país entero es un país entero. Insisto, Grecia a estas alturas está totalmente condenada. Los griegos viven en la pobreza y pueden tener la seguridad de que van a vivir en una miseria mucho mayor.

Grecia debe 270,000 millones de dólares. Eso es muy poco para las arcas europeas. España tiene un PIB de 1,358,687 millones. El PIB de Alemania es de 3,635,959.
El problema, el auténtico problema, es que los políticos griegos no están dispuestos a devolver nada, siguen gastando más y siguen queriendo que Europa siga pagando las cuentas. Ése el problema por encima de toda la palabrería, los discursos, las declaraciones y todo el bla, bla, bla.
Grecia tiene un PIB de 241,796, está desindustrializada, el capital ha huido (lógico) y sus perspectivas de crecimiento con nulas. No puede devolver lo prestado. Ni puede ni podrá. Los inversores lo dan por perdido. El problema es que los políticos griegos siguen pidiendo más capitales.
Tsipras pide tiempo a la Unión Europea. Pero no nos engañemos, cuando dice tiempo en realidad habla de dinero. Dadme tiempo = dadme más dinero. Lo estoy gastando mal y estoy gastando más, pero dadme más. Como le dijo el ministro de economía alemán, hacer promesas a costa del dinero de otros, es peligroso.


Estoy convencido de que los políticos europeos le darán un pequeño préstamo para que no parezca que ellos han hundido un país. Pero el hundimiento de Grecia es inevitable. Rusia no tiene dinero. También Rusia dará después de que Europa abandone a su suerte a Grecia. Putín, salvador de naciones, magnífico titular para los medios rusos. El problema es que Rusia tampoco tiene dinero. Su PIB es de 2,096,774 millones, el mismo que Italia. Dicho de otro modo, Rusia no puede ni aunque quiera. Aun así, por un titular, no dudo de que Putín estará dispuesto a entregar generosamente 2,000 millones de dólares. El título de Salvador de Naciones nunca se ha dicho que sea barato.


El calendario es ése a lo largo de casi dos años, nunca más: 1º prestamo europeo, 2º ayuda de emergencia rusa, 3º bancarrota del Estado, 4º pánico en los bancos, 5º corralito bancario. El resultado será pobreza, pobreza y más pobreza. Jóvenes sin trabajo y sin posibilidad de tenerlo. Una generación sentada en el sillón, viendo la tele, jugando a videojuegos. Qué responsabilidad tan grande la de aquellos que durante toda una generación han llevado a millones de personas a esta situación. 

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