martes, marzo 03, 2015

Curas que idean cosas oscuras


Dos son los puntos centrales del día de hoy. El primero fue una emergencia odontológica durante el desayuno. No voy a entrar en detalles, pero tuve que buscar a toda prisa a una amiga dentista (muy buena amiga) para que me practicara dos endodoncias. 

Tengo la mordedura muy cerrada y dos dientes de la mandíbula de abajo se habían desgastado hasta comunicar con la parte del nervio. Ha sido una cosa muy repentina y dolorosísima.

Hemos descubierto que mis dientes delanteros tienen dos nervios cada uno. Me ha dicho que eso es muy raro.

Después he tenido una cena en mi casa con un amigo sacerdote y otro amigo que se va a trabajar a la Conferencia Episcopal de Estados Unidos. Una paella, tartar de salmón y un chocolate de postre.

Durante la cena hemos estado hablando de mi próxima novela que casi la tengo acabada: trata de un asesinato. Los dos la habían leído, la hemos estado comentando, diseccionando, preguntándonos acerca del final.

Estos buenos momentos son los que recordaré dentro de muchos años. Una cena analizando una novela sobre un homicidio, risas, buen humor. 

Hubiera invitado a la dentista (es muy buena amiga) y otro amigo de Salamanca, pero él estaba lejos. Si no hubiera sido así, ambos hubieran estado en torno a mi mesa. Los buenos amigos son un gran tesoro, incluso para esos curas que idean oscuros homicidios literarios.

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