martes, marzo 31, 2015

José María Martín Patino SJ: un análisis crítico


Ayer domingo apareció el obituario de José María Martín Patino, jesuita. Vivió en el ojo del huracán de la mayor tormenta iconoclasta de la historia de la Iglesia Católica en España provocada desde el seno del mismo clero. Pero estoy seguro de que él y Tarancón no tuvieron nada que ver.

Desde el anuncio del Evangelio en tierras de Hispania, nunca como en los años 70 se vivió un terremoto de autodestrucción de la ortodoxia como entonces. Pero estoy seguro de que él y Tarancón no tuvieron nada que ver.

Aquello no tenía nada de modernización de la Iglesia. Fue destrucción pura y simple. Destrucción de los templos (materialmente hablando), de los bienes sagrados de su interior (época dorada de los anticuarios), de la liturgia, de la ortodoxia, de la moral, del orden eclesial, de la reputación del sacerdocio. Pero estoy seguro de que Tarancón y Patino tenían la mejores y más altas intenciones.

La Iglesia Anglicana se halla inmersa en un proceso de modernización, pero desde el orden, desde el respeto al orden jerárquico, desde el estudio de los Santos Padres y las Sagradas Escrituras. Podemos estar o no de acuerdo con sus conclusiones. Nos puede parecer bien o no el enfoque que ellos han tomado. Pero se ha hecho con orden y sin dinamitar el pasado. La revolución de tantos curas católicos de los años 70 no tuvo nada de modernización, sino de destrucción pura y dura. Pero estoy seguro de que Patino y Tarancón sólo buscaban el amor.

Fue una época de dictadura teológica en los seminarios y de purgas inmisericordes entre los candidatos al sacerdocio. Expulsión si uno era seminarista. Jubilación si uno ya tenía un puesto. Pero Patino y Tarancón eran tolerantes, seguro de que a pesar de estar en el puente de mando no tenían nada que ver con esos brumarios teológicos.

Patiño se esforzó mucho por reconciliar a las dos Españas. Ese cuento chino no merece ni una palabra ni siquiera de ironía. No diré nada acerca del entreguismo de ciertos elementos del clero hacia unas izquierdas empeñadas en sembrar la confrontación y el anticlericalismo que ahora sufrimos. Las derechas tenían un gran complejo de culpabilidad: todos tenían que hacerse perdonar, todos querían demostrar que eran más progresistas que el vecino. 
No entiendo qué puentes tendieron Patino y el resto de los antimacabeos.

El presente que ahora sufrimos es fruto directo de las causas que se pusieron y permitieron en una época en la que la Iglesia todavía contaba. La acción y la omisión nos han llevado adonde ahora estamos.

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