jueves, marzo 12, 2015

Mi opinión sobre la película Calvary

 
Tiene aspectos muy positivos, pero el producto final que nos ofrece el director no sólo no entusiasma sino que, en determinados momentos, incluso aburre.

Los comentaristas cristianos se han arrojado en brazos de esta película, porque al fin ven una película este año en la que no se critica a los sacerdotes. Pero, desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, la obra es un producto que deja insatisfecho.

No me uno al coro de ensalzadores porque toca el tema religioso pero no ahonda demasiado en el tema de la religión. Aparece el mundo eclesiástico, pero no profundiza en el análisis del mundo eclesiástico. Es una película más superficial de lo que parece. En todo caso, se podría presentar la película como un estudio de personajes de un determinado entorno.

Pero si uno quiere eso puede ver la mucho mejor El inglés que subió una colina y bajó una montaña. Si uno quiere ver la vida en un pueblo rural irlandés actual y el retrato de sus personajes, puede ver la formidable película irlandesa Despertando a Ned Divine, incomparablemente mejor que Calvary en su tarea de retratar una comunidad.  

Cada año hay un puñado de magníficas películas, ese tipo de películas redondas. ¿Por qué nunca hay una buena película religiosa? Desde la obra de Mel Gibson ya no ha habido nada potable. NA-DA. Pero nada es nada. 

Todo lo que se ha hecho desde entonces a nivel religioso en el mundo de la cinematografia ha sido el equivalente de la comida basura. Esto es algo sobre lo que el Vaticano debería reflexionar e intervenir. 
 
Pero intervenir no significa que haya que producir una película, otra más, fruto de la imaginación de algún comité. Sino que se debe ayudar y promover que un gran artista haga la película que él quiera. La que él quiera, su gran capricho, su locura. Esos artistas, esos genios, existen, hay que buscarlos, hay que promoverlos, hay que ayudarles.

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