sábado, marzo 07, 2015

Mi tribu


Hoy he tenido un muy agradable paseo con uno de mis lectores. Ha sido una caminata muy agradable al lado del río con una persona que me ha contado cosas interesantes de su trabajo. Hay trabajos verdaderamente muy interesantes. Pero como no tengo permiso del interesado para contar más, no cuento más.

Durante la mañana, me he pasado haciendo correcciones a una novela corta. Se trata de una novela sobre un asesinato. A ver si la podéis leer pronto. El hecho de tenga una compleja trama lógica, unido a los cambios que he realizado mientras la reformaba por quinta vez, ha provocado que me haya armado yo mismo un poco de lío.

En un momento dado tuve que cambiar, por obligación de la trama, el nombre de un personaje por el otro. Y aunque lo hice cuidadosamente y con la ayuda de un comando de Word, me dejé no pocos lugares con el nombre de uno cambiado por el otro. Al final y tras muchos intentos de reparaciones me he tenido que poner manos a la obra y revisar los nombres de la obra entera. Menudo trabajo.

Pero a lo largo de los años me he encontrado con un cierto número de personas que me han dicho que se convirtieron leyendo un libro mío. En esos momentos entiendo que tiene que haber sacerdotes que anuncien el Reino de Dios en los desiertos, en las selvas y en las amplias regiones de la literatura. Y precisamente, en mi caso, mi anuncio es a través de la profundización en el conocimiento del Mal. El análisis del misterio del Mal como la región donde realizo mi misión. Borges me entendería y con eso me conformo.


La tribu a la que predico no es numerosa. Pero ellos son los que habitan o transitan (intelectualmente hablando) la región donde a lomos de mi mula hago mi pequeña labor.

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