sábado, marzo 28, 2015

No hay nada como tener a Putin como vecino


Me gusta tan poco la danza o cualquier tipo de baile, que preferiría ver llover a tener que ver un espectáculo de danza o similares. Pero el vídeo que os pongo hoy es una excepción, me parece fascinante:


La canción es una reinterpretación de una canción folclórica georgiana. El resultado es formidable. Al director habría que darle un premio. Nunca había visto un dominio del tiempo de la cámara como aquí. Del tiempo y del movimiento de ésta. Eso sí toda la parte moderna del vídeo sobra del todo.

Pobres georgianos, también ellos sufrieron los tanques de Putin. Ese amante de la paz que es Putin sigue ocupando desde 2008 dos regiones de ese país independiente.

Me admira como algunos comentaristas católicos se lanzan en brazos de Putin por ciertas declaraciones de éste a favor de posiciones cristianas. El día que un obispo ruso critique a Putín se enterará de quien es Vladimir Putin. Los obispos lo saben y ninguno hace la más pequeña crítica ni la más mínima.


El vídeo es magistral, pero lo que hubiera sido realmente viral hubiera sido que la república de Georgia me hubiera contratado para bailar en medio de esa boda rural.

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