domingo, marzo 01, 2015

Una mañana de oración


Hoy domingo he dedicado la mitad del día a retiro espiritual. Parte en la capilla de San Pedro de la catedral, parte en la capilla de las Santas Formas. El paseo entre ambas capillas me ha servido para estirar las piernas. También, incluso, he ido a visitar (ya al final de la mañana) al sacerdote ortodoxo rumano. No somos amigos, simplemente he entrado en su iglesia a saludarle e intercambiar unas pocas amables palabras. Me da la sensación de que es una persona muy buena.

Durante el almuerzo he visto por segunda vez la preciosa Más extraño que la ficción. En la última semana he visto por segunda vez formidables películas: The Artist, La caja 507 y La comunidad.

También vi un trozo de un lamentable reportaje titulado La Edad Media según Ken Follet. En el trozo que vi, trataba de que la Peste Negra había llegado a Winchester. Al ver como la gente moría, el obispo organizó una procesión. Y salía un médico diciendo que en ese caso lo peor que se podía hacer era una procesión. ¿Lo podéis creer? La gente muere a centenares en la ciudad y un médico del siglo XXI dice que lo peor que se puede hacer es una procesión. In-creí-ble.


Esto me recuerda a la gripe aviar que hubo hace años en México (y que después resultó que no era nada), no se prohibió ir al cine, ni a los cafés, ni a los centros comerciales. Lo único que pidieron las autoridades fue que se suspendieran las misas. Paciencia, tengamos paciencia. Sí, podemos tener paciencia.

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