sábado, marzo 21, 2015

Y Dios dijo: Hágase Bach


La foto está tomada después de una cena agradabilísima con unos amigos. Ah, cuantas risas y qué bien me lo pasé. Este tipo de cenas son las cosas que recuerdo como momentos verdaderamente felices. Encima el restaurante era muy bueno (=caro). 

Eso fue hace una semana, esta noche estaba escuchando el comienzo de la cantata de Bach WIR DANKEN DIR GOTT, WIR DANKER DIR (BWV 29) que se traduce por Te damos gracias, Dios, te damos gracias. Os pongo el link de esa música que es un don de Dios para los hombres. Y sólo para los muy melómanos os doy mi opinión acerca de otras versiones de la misma obra. El resto de lectores no tan entusiastas de Bach podrán pasar al final del post directamente, dejando de música de fondo el primer link:

Para mi ésta es la mejor versión de esta pieza. La más brillante, la más llena de fuerza, la más dinámica, llena de alegría de vivir:

Esta versión es más pesada, con una pesadez que no le añade solemnidad:

Esta versión está falta agilidad y es menos hábil en la ejecución:

Está muy bien, pero por debajo de la primera versión:

Me gusta mucho más la primera versión, pero reconozco que la lentitud del tempo ofrece una nueva lectura de la misma obra, una lectura más melancólica, más triste:

Cada vez que el mundo me hace perder la ilusión, cada vez que compruebo el triunfo de la mediocridad, sólo tengo que poner a Bach: es un soplo que viene de las regiones más altas. Esa música es la prueba de que el hombre (con la ayuda de Dios) puede sobreponerse a toda ruindad y triunfar contra todo desánimo.

La obra de Bach es un mundo. Un mundo que un ser humano podrá recorrer una y varias veces, pero que difícilmente una pobre mente humana podrá recordar. Y así, una y otra vez, encontrará en ese mar de música una y otra partitura que había olvidado, magistral, suprema, con notas que parecen bajadas del mismo cielo.

Bach ha triunfado. Ha triunfado todo lo que podría triunfar. Las masas seguirán su deriva hacia los mil abrevaderos del ancho mundo. Pero el triunfo de Bach es su obra, su propia obra es su triunfo.
         

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