martes, abril 07, 2015

En la foto, el padre Fortea escribiendo su primer post: sobre el odio al pescado con espinas


Perdonad que os he dejado desasistidos durante dos días. Al ver que no había posts dos días seguidos, algunos habrán pensado que quizá había muerto. No, tranquilos, todavía no. Por lo menos no me he muerto del todo. Poco a poco, sí.

La razón de esto es que tuve una avería en Internet. Yo pensé que Internet era para toda la vida, algo inamovible, como el agua que sale del grifo. Pero no, parece ser que se trata de una materia sujeta a averías.

Y como no estaba conectado no os pude contar que ayer estuve en Toledo, en la misa mayor con el arzobispo: sublime. El órgano, los canónigos, la grandeza de la liturgia, la catedral, todo. Ni la visita de mis padres. Yo creo que fue su sopa de apio la que me revolvió el estómago. Digo estómago por decirlo de un modo elegante, aunque los problemas tuvieron lugar más al sur. Lo peor es que estaba dando un paseo con un amigo ortodoxo de Estados Unidos y tuve que regresar a mi casa a toda velocidad.


Pero salvo ese incidente e internet, todo bien, ya es primavera. El sol luce y todo es perfecto.

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