sábado, mayo 23, 2015

El tormento y el éxtasis en versión no de pintura sino de literatura


He vuelto hoy de un agradable viaje a México, concretamente a San Luís Potosí. Ha sido un viaje muy rápido, sólo he estado dos días en México. Pocos días pero valía la pena, porque era para predicar a los doscientos sacerdotes de toda una diócesis. Y eso siempre vale la pena. Detrás de cada sacerdote hay miles de almas. Sea dicho de paso, el centro de la ciudad es muy bonito, colonial, tranquilo y humano. Y más bonita todavía es la catedral.

En este viaje ha vuelto a comprobar que tras toda una vida escribiendo, el país que más ha leído mis libros el primero es España y después México. Pero eso es si me refiero al número de copias impresas. El número no siempre lo es todo, porque he sentido que los lectores mexicanos siempre han sido los que más me han querido. En número de descargas de libros digitales, España sigue estando la primera, pero de nuevo compruebo que los mexicanos son los lectores que más me animan a seguir escribiendo.

Tengo 46 años, ya va siendo hora de ir cerrando capítulos, de ir produciendo lo último que tenga que ir escribiendo. El Tiempo está contado.

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