jueves, mayo 21, 2015

La tristeza de los escritores II



















Escribir es un trabajo. Un trabajo de ocho horas al día durante un año o más. Si al final las ediciones son pequeñas, si al final el libro se queda gratis en Internet, no me extraña que los grandes se desmoralicen. Se paga al pintor, al escultor, al cineasta, al músico, sólo el escritor se queda abandonado. Y más abandonado en un mundo que sólo busca escritos muy cortos, breves, superficiales. 

Nunca los escritores se han visto más abandonados de las masas, todos los escritores. Salvo unas cuantas estrellas productos del marketing. Si al menos esas estrellas fueran los mejores. Pero parece que la industria se esfuerza por elevar a la cima a autores muy sencillos, comprensibles para la gran mayoría. En ese firmamento de la mediocridad brillan Dan Brown, Ken Follet, la autora de Harry Potter y similares.

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