lunes, mayo 11, 2015

Otro libro



















Ayer tuve una larga conversación con un abogado. Hablamos de mi última novela, una novela policiaca, unas 150 páginas, corta, densa. De momento la han leído este abogado, un funcionario judicial (no doy más detalles), una trabajadora de AENA, una profesora de dibujo y una persona que trabaja para una conferencia episcopal.

Con la ayuda de todos ellos, he ido puliendo la novela. Mañana llamaré a un editor. Vamos a ver si le gusta.

La conversación de ayer fue muy beneficiosa para la novela. Mientras hablaba por teléfono, escribí en lo primero que encontré a mano. Al principio escribía las ideas sobre el cartón blanco del embalaje de una pastilla de chocolate sin azucar, por su parte interna, la que va en contacto con el papel de aluminio. Después ya no quedó espacio libre y seguí escribiendo sobre las partes libres de un sobre del Domund.


Y así, tras unos ajustes, tras unos retoques, el libro ya puede salir al mundo. Me consuela pensar que si me muero, mis lectores tendrán lectura para rato, concretamente para varios años.

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