domingo, mayo 24, 2015

Se va acercando el descanso del escritor


Hoy me ha escrito una persona que me decía que mis dos últimos artículos le han embargado de pena y dolor, tanta que me ha hecho llorar. Estimada amiga, tranquila, gracias a Dios, no tengo ninguna enfermedad fuera de los muchos pequeños achaques que ya he comentado amplísimamente en este blog. Mi intuición es que llegaré a la ancianidad. Todo depende de Dios, pero así lo siento: que me haré viejo.

Ahora bien, a los 37 años de edad, por primera vez en mi vida, comprendí de pronto que la vida ya estaba pasando, que no era un joven, que el final iba estando más cerca. Me acuerdo muy bien, fue exactamente a los 37 años. Hasta entonces consideraba que la vida se hallaba en estado de comienzo. Hasta entonces me preguntaba qué será de mi vida, qué será de mí. A esa edad, me hice consciente de golpe que la vida era ya eso, que el futuro ya se había hecho presente, que la vida era el presente.

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