lunes, junio 08, 2015

Junio


He recibido vuestros emails, os aseguro que los voy a leer uno a uno con toda detención. Quizá hoy antes de acostarme. Algunos días no he puesto post en el blog, porque un capellán del hospital se ha jubilado y otro está de vacaciones en su tierra. El resultado es que ahora en verano estoy más en la capellanía del hospital que en casa.

Eso no impide que a ratos siga trabajando en mi libro sobre una reforma del episcopado, y que mientras trabajo en casa siga leyendo (escuchando) Tristes Trópicos de Claude Lévi-Strauss. Durante mi tiempo de oración, sigo meditando El Poema del Hombre-Dios de María Valtorta, esa obra sobrehumana. El último capítulo sobre la madre de Judas Iscariote me hizo derramar muchas lágrimas en la capilla.

Ahora un vídeo cuyo final os proporcionará tanta alegría, tanta auténtica y sana alegría:

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