lunes, junio 29, 2015

Responsabilidad moral de un pueblo


Al pueblo griego se le presentó en bandeja la posibilidad de ir poniendo en orden su economía. Europa estaba dispuesta a pagar para evitar el desastre sin paliativos de una nación. Pero el Pueblo escogió la peor opción posible, escogió el espejismo de las palabras.

Por desgracia, sus gobernantes en los últimos cinco meses perdieron el tiempo. La necesidad acuciaba, pero sus gobernantes llegaban a las reuniones de la eurozona como si fueran los reyes del mambo. A veces, incluso, insultando. Los técnicos de Bruselas les advirtieron una y mil veces muy preocupados. Los únicos tranquilos eran precisamente los gobernantes helenos. Tsipras perdió el tiempo para nada. Varoufakis llegó a todas las reuniones con cara de ir perdonando la vida, de ir dando lecciones y de sentarse para exigir.

Hace cinco meses, Grecia pudo haber empezado a restaurar su economía, como hicieron Chipre, España, Portugal e, incluso, Irlanda en el pasado. Pero Tsipras estaba por encima de todo. Al final, los números se han impuesto y se van a seguir imponiendo.


Eso sí, Europa les dará dinero, antes o después, generosamente. Sus políticos no quieren parecer fascistas. Pero como Grecia no va a realizar las reformas necesarias que exige toda su economía, la enfermedad se prolongará año tras año. Esto va a ser un hundimiento sin fin, un lento hundimiento, un serial inacabable.

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