jueves, junio 11, 2015

Sor Teresa Forcades y Thomas Becket


Sor Teresa Forcades abandonará la paz del convento para dedicarse a la política, donde probablemente encontrará mucha más paz. Al final, la verdadera vocación ha sido la política. Nada nuevo bajo el sol desde los años 70. La Ciudad de los Hombres, como diría San Agustín. La clausura se le hacía poco. ¿No vemos en esto un final previsible para un desarrollo de acontecimientos previsible?

No le juzgo para nada. Pero la vida religiosa tiene aspectos objetivos, aspectos canónicos que la definen. Yo le hubiera recomendado ver con tranquilidad la película Becket. Esa impresionante película sí que deja clara la idea de consagración. Esa película sí que deja clara la diferencia entre lo secular y lo eclesiástico. Entre el modo de pensar y vivir en el ámbito del mundo y en el ámbito de lo eclesiástico. La excomunión es uno de esos momentos culminantes de la película. La necesidad que hay de cuidar del rebaño, de cuidar del honor de Dios.

Tres son los momentos culminantes de esa película: la ordenación episcopal, la excomunión y el martirio. Tres momentos en perfecta sucesión armónica. 


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