miércoles, junio 17, 2015

Zoología al lado del camino


Siguiendo el post de ayer, me pregunto cuántos de los proyectos que, a lo largo de mi vida, he pergeñado largamente en mi mente o sobre el papel quedarán en la cesta de los deseos irrealizados. Proyectos catedralicios, arquitectónicos, de reformas eclesiales, arciprestales, litúrgicas, cuantas cosas quedarán en evanescentes luces que se apagan.

Por qué sigo acariciando esos planos de realidades posibles, por qué continúo esa larga batalla contra la Nada, pues porque sé que a veces las ilusiones irrealizadas tienen más fuerza que las más sólidas fortalezas de piedra que ya existen. Esas fortalezas ya existentes van camino de su desintegración. Mientras que los proyectos hechos con pasión pueden ser fuertes como el hierro, inasequibles al desaliento de los siglos.


La obra del jesuita Kircher no sólo sigue presente hoy día, sino que sólo puede ir a más, lo mismo que el manuscrito Voynich o la obra sobre los unicornios de Michael Green. Por eso escribo, por eso sigo construyendo, ensayo tras ensayo, ficción tras ficción.  Por eso escribo, por eso sigo construyendo, ensayo tras ensayo, ficción tras ficción. Eso sí, os puedo decir que, al lado del camino, hay mucho chimpancé y algún que otro animal venenoso.

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