sábado, julio 04, 2015

Al final gana el aspersor


Xavier Pikaza en un artículo que he leído hoy afirma que: Muchos de los que ahora, por ejemplo en España, son enemigos de algún tipo de perdón o quita a Grecia se llaman cristianos. Esos no han empezado ni a leer la Biblia. Evidentemente no han llegado al libro del Exodo y muchos menos a los textos clave del evangelio de Jesús (como es Lc 4, 18-19). Simplemente no son cristianos.

Estimado Xavier permíteme que te responda de hermano a hermano, sin pretender erigirme en maestro y también sin dar números y cifras que, en mi caso, serían vista simplemente como una presunción.

Europa ya ha ejercido de buen samaritano con Grecia desde hace muchos años. Europa no ha dejado de ejercer de buen samaritano. ¿Qué grupo privado ha dado dinero a Grecia en los últimos tiempos? O mejor dicho, ¿qué banco ha estado tan loco como para prestar a Grecia? El dinero ha venido de países que eran muy conscientes de que allí el único negocio era ver cuánto dinero perdían. Por supuesto que sobre el papel se exigía la devolución, de lo contrario eso hubiera sido una donación. Pero nadie, ni siquiera ahora, les pide la devolución. De hecho las condiciones exigidas eran para darles más dinero. Extraños opresores que te oprimen dándote más dinero, millones de euros, miles de millones.

Por otra parte he meditado largamente los textos de los años jubilares a que te refieres. Decirte que desde el amor al espíritu jubilar defiendo lo que defiendo es una obviedad, pero quede constancia de ello: desde el amor, desde la caridad, desde el amor al pobre, el grifo de los millones de euros a Grecia (dadas todas las circunstancias) debe cortarse. Y, dadas todas las circunstancias, debe cortarse en seco.

Xavier Pikaka concluía con un evidentemente, esos no son cristianos. Mira, Xavier, en el entorno del año 2000, los cristianos insistían en que Occidente debía perdonar la deuda de los países del Tercer Mundo. Hoy día no se insiste en esa medida. La amnistía de esa deuda ya ha quedado clarísimo que sólo beneficiaría a las cuentas bancarias de Suiza y las Islas Caimán.

Si quieres ayudar a esos países, da el dinero a los obispos y que estos lo distribuyan a los pobres. Así la Iglesia sería respetada un poco por los gobernantes de esos países. Pero nunca, nunca, nunca, se lo des a la casta política de esos países. Ríos de dinero han sido tragadas por las arenas políticas no como excepción, sino como norma. Los cristianos que insistían en el tema de la deuda del Tercer Mundo siempre me parecieron cristianos de buena voluntad totalmente desconocedores de los laberintos reales del poder en África y Latinoamérica.

Ahora, Xavier, después de toda esta situación con tantas circunstancias esenciales para llegar a un buen juicio, dices que no somos cristianos, que lo único que se quiere es humillar a Grecia. Para muchos amigos tuyos el Evangelio estaba en Nicaragua, con Cuba había que ser comprensivo y los mandatarios venezolanos (esto lo he escuchado con mis oídos) simplemente se habían creado mala fama por enfrentarse a los Estados Unidos.


Las medidas que hasta ahora ha tomado Tsipras las conozco. Y las medidas legislativas y sociales que ha tomado (y que conste que me refiero a aquellas que no suponen más gasto) indican bien a las claras que Tsipras va a toda máquina y deliberadamente hacia el iceberg. Tsipras y Podemos aplauden, Venezuela también al ver que están poniéndose las bases para un estado bolivariano del sur de Europa. 

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