sábado, julio 25, 2015

Dadme mil millones de dólares y un punto de apoyo, y moveré el mundo cinematográfico


Ya que ayer hablé de American Beauty, (Nota: Una película con reparos morales. No dejéis que los niños la vean solos. Y mejor ni siquiera acompañados.), ya que hablé ayer de American Beauty, hay que decir que esta película de bajo presupuesto es un recuerdo a los que producen películas religiosas de producir una gran película no es cuestión de dinero, sino de talento. En el cine religioso, nunca encuentro la más leve traza de inteligencia.

Deben pensar los productores que el público religioso está compuesto por merluzos. Y probablemente los productores tienen razón. Pero, al menos por un poco de verguenza torera (nunca he sabido a ciencia cierta qué significa esa expresión) conviene rodar algo que vaya algo más allá del nivel de Barrio Sésamo. A mí las series de la RAI sobre todos los santos imaginables me han producido algo de rubor ajeno.

He mirado lo que significa verguenza torera:

En ocasiones, a la palabra "vergüenza" se le añade el adjetivo "torera" para referirnos al pundonor que ha de tener una persona para actuar como debe, para restaurar su honor, etc., incluso superando sus miedos.

La expresión tiene un origen claro: se suele pensar que los toreros saben mantenerse dignos y honorables a pesar de estar teniendo una mala actuación en la plaza, y que a pesar de estar heridos suelen continuar en la arena hasta que acaban la faena. 

A mi padre le gustaban mucho los toros. Casi tanto como a la RAI hacer series de santos. Otra cosa, la foto que he puesto hoy me parece una obra maestra del arte Kitsch. La RAI es la versión cinematográfica de estos carteles. Son estos carteles en movimiento.

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