viernes, julio 17, 2015

Grecia y su largo camino hacia el caos

La foto del jubilado griego desmoronado ante una oficina bancaria dio la vuelta al mundo hace unos días. No voy a contar la historia detrás de la foto. Podría poner aquí infinidad de fotos. Tantas tragedias detrás de cada imagen.

Los demagogos del partido republicanos siempre se han quejado de que en Estados Unidos el Ejecutivo, el Congreso y la Reserva Federal hayan ayudado a los bancos en vez de a los ciudadanos. Lo que olvida la gente es que esas ayudas fueron medidas correctas. Si los bancos hubieran quebrado uno tras otro en Estados Unidos, el país se hubiera literalmente hundido.

Lo mismo sucedió en España. Los rescates a los bancos fueron una medida muy impopular, pero correcta. Ahora, sin embargo, estas ayudas crediticias del Banco Central Europeo a Grecia no van a servir más que para alargar la enfermedad de ese país.

Nunca ha habido ningún deseo del ejecutivo griego de llevar a cabo el programa que le ha impuesto Europa. ¿Podrán llevar a cabo unas reformas en las que no creen en contra de la gran mayoría de la población? Evidentemente, no.

Llevarán adelante una serie de reformas, para luego decir que no pueden seguir adelante con el resto. Y la verdad es que será así. Aunque quisieran la población no se lo va a permitir. Huelgas generales, manifestaciones violentas, total división política incluso en el partido gobernante: todo conduce al bloqueo. Tsipras no quería someter a Grecia a ese plan. Pero, realmente, ahora ya no puede aunque quisiera. La población ha sido indoctrinada justo en contra esa serie de ajustes. Grecia se aproxima hacia la ingobernabilidad.

Por eso esas ayudas crediticias actuales a su sistema financieron no van a servir para nada. Se mete sangre a base de transfusiones sin haber cortado la hemorragia, y el enfermo no está por la labor de una dolorosa operación. De manera que todos estos ríos europeos de dinero de ahora sólo van a servir para beneficiar al sistema financiero, no a la población.

Todo ese dinero va a ser necesario, completamente necesario, dentro de medio año o un año para, como máximo, como ayuda humanitaria para la población. No tiene sentido tirarlo al mar bancario. Mientras no se sane la enfermedad, los bancos griegos serán un agujero que nunca se llena de agua por más cubos que se echen en él.

Hay que ser caritativos. Pero es mejor ser caritativos y realistas. Las ayudas de ahora son inútiles mientras no se aborde la enfermedad. Y Tsipras no quiere, pero aunque quisiera no podría. Grecia debe volver al dracma. Devaluar brutalmente su moneda para que sea barata y competitiva. Reformar su mercado laboral para que sea un mercado realista y no artificial. 

Y así, poco a poco, ir andando hacia una economía ajustada hacia el equilibrio entre entradas y salidas, como le diría cualquier contable. La deuda hace ya mucho que fue impagable. Ahora de lo que se trata es de olvidarse de músicas de sirenas, de seguir espejismos, y dejar que los técnicos griegos, ya fuera del euro, apliquen las medidas necesarias del modo más humano posible. 

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