martes, julio 14, 2015

La capilla del Buen Consejo del Ayuntamiento de Barcelona


Hace poco nos sorprendimos todos al saber que en el ayuntamiento de Barcelona había una capilla, la Capilla del Buen Consejo. Pero mayor sorpresa tuvimos al ver que era una capilla bellísima de los años 60. El responsable de esta magnífica decoración fue Enric Monjó. Desde luego logró una obra digna de ser visitada, elogiada e imitada. Arte tan moderno como magnífico.

Otra obra moderna y que me maravilló la primera vez que la vi fueron los sepulcros reales de Poblet. Destruidos completamente en nuestra guerra cristera, fueron rehechos de un modo tan excelente que nada tienen que envidiar a los originales.

A mí los grandes templos me gustan con sepulcros. Será un capricho, pero sean de laicos o de eclesiásticos, a mi dadme iglesias con sepulcros. Y puestos a exponer antojos, a mí me gustan que tengan cripta. Una gran iglesia sin cripta no es lo mismo.
Cuando visito una catedral siempre pregunto lo mismo: ¿dónde está la cripta? Y puestos a pedir, me gusta que parte del clero viva anexo a la catedral. Hasta las pequeñas parroquias prefiero que tengan la rectoría formando un todo con la iglesia.


Después, también me gusta que los templos estén iluminados por luz natural todo el tiempo que sea esto posible. La luz eléctrica rompe todo el encanto. Y también me gusta que haya velas naturales aquí o allá. Y otra cosa, en mis parroquias todos los carteles estaban en la puerta de la iglesia, ni uno dentro. Los carteles, los demoniacos lampadarios eléctricos y las flores de plástico sufrieron exilio perpetuo desde que tomé posesión de mis parroquias.

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