miércoles, julio 22, 2015

La casa también necesita su médico



















Hoy ha venido un técnico a mi casa. En principio sólo lo llamé para arreglar el calentador de agua (la bomba hace mucho ruído) y para sustituir un radiador que pierde agua. Pero ya que estaba allí, le pregunté si podía arreglar el tema de los malos olores de la conducción de la campana de la cocina. También me arregló el cerramiento de una arqueta que no estaba bien, sustituyó el agua del circuito de radiadores. El agua tenía un cuarto de siglo y estaba negra como el café. Nadie me dijo que había que sustuirla. Miró si mi aire acondicionado funcionaba bien, arregló la goma del frigorífico que estaba rota, etc, etc.


Antes de ser capellán de un hospital, iba poco al médico. Pero cuando iba, tenía cuatro o cinco cosas para que me mirara. Lo mismo me ha pasado con este técnico. Ya lo único que me ha faltado ha sido preguntarle: ¿sabe, usted, hacer sotanas?

Yo creo que, al final, ha agarrado su maletín de herramientas ha huido a toda prisa, no fuera que se me ocurriera alguna cosa más que arreglar. Menos mal, ha debido pensar, que esta casa no tiene veleta, si no me hace trepar para arreglarla.

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