miércoles, julio 08, 2015

La mano del artista que trabaja para Dios


El dibujo que he puesto en este post sencillamente me parece más que magistral. Ya lo he dicho varias veces en este blog que Norman Rockwell es uno de mis pintores favoritos. Pero fijaos en el rostro del hombre. Es un rostro que habla aunque está en silencio. Habla de toda una vida. Es el rostro de un hombre trabajador, humilde, honesto. Su cara respira honradez. Su mirada es apabullante. También nos dice que está un poco triste. Su hija le quiere y le consuela. El rostro de la hija dice menos. Es como un papel todavía en blanco. Falta una vida por ser escrita. Pero su padre ya tiene escrita la vida y la luz de buenos sentimientos que destila resulta evidente.

Esto es arte y no las chapuzas de manicomio a las que nos tiene acostumbrado el arte moderno. Los cuadros de los últimos posts son de él. Rockwell fue ninguneado por todos los críticos de su tiempo. Murió en 1978. Los desastres geopolíticos, morales y sociales que padecemos hoy hunden sus raíces en ese tiempo de rebelión contra los Mandamientos del Altísimo.


Pero la Historia tiene sus venganzas. Rockwell que fue tan vejado por los críticos amantes del arte moderno, un mero ilustrador con gracia, habrá visto en el Cielo como una de sus obras, hace dos años, se vendía por 46 millones de dólares. ¡46 millones de dólares! Más 6.000 millones de las antiguas pesetas. Increíble. 

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