martes, julio 21, 2015

Mártires de Irak y Siria, orad por nosotros II



















(Sigue del post de ayer.) Pero sí que es cierto que la capacidad para sufrir en grado máximo es limitada en el tiempo. Llega un momento en el que la mente ya no es plenamente consciente. Y eso sin contar con los que me han dicho que en un momento dado el sufrimiento intensísimo fue como si se atenuara dando lugar a una gran paz. Pero esos casos tienen que ver más con la acción de Dios. De hecho, en esos momentos, me cuentan que han visto un ángel o cosas por el estilo.

Aunque a mí me interesa más el tema puramente físico, como ya he dicho, también están esos casos en los que Dios, como Padre, parece intervenir. He visto fotos y filmaciones de los mártires sirios preparados para morir. No he visto sus muertes, porque no quiero verlas. Pero los momentos previos, sí. Y, desde el primer momento, me sorprendió su paz y serenidad. Una de dos, o les dan fuertes dosis de tranquilizantes (no lo descarto) o Dios les otorga una consolación que sólo ellos conocen. No descarto ninguna de las dos opciones. Pero una u otra ocurre, porque no es normal que tengan esos rostros de paz que muestran. De manera que si los hombres no tienen piedad, Dios sí.

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