domingo, julio 26, 2015

Mel, ven en nuestra ayuda. Gibson, ven.


Me escribía Helen:

Estimado Padre Fortea, en las peliculas religiosas yo no encuentro las mejores escenas o los mejores actores, o la mejor calidad, son terribles, pero encuentro que al menos pueden proyectar el sacrificio y el amor de los santos hacia Dios.

Desde luego que proyectan eso. Lo que no proyectan es ningún esfuerzo de los directores por producir algo potable. O quizá sí que dan todo de sí los directores, pero no llegan a más.

El día que vea una película religiosa con la calidad de American Beauty, besaré la frente del director con un sonoro beso de respeto y quizá de veneración.

Mientras tanto seguirán flagelándonos con ese género de serie B que es el género religioso. Y ya no digamos las series de dibujos animados de vidas de santos: un infragénero del que prefiero no decir ni una palabra. Veo esas carátulas en todas las casas a las que me invitan a cenar.


No, no es una cuestión sólo de dinero como diría el Sr. Burns. El dinero sin talento produce batacazos como el de la vida de San José María Escribá (ese rollo titulado Encontrarás Dragones), Y eso que en el título había de todo, hasta dragones. Probablemente, la segunda opción que pensaron para el título fue Encontrárás al Señor de los Anillos

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