martes, julio 07, 2015

Pensamientos de un escritor por la noche II


Una biografía a estas alturas no puede dejar de reflejar el hecho de que hemos atravesado el meridiano. No sólo yo. Todos los que me rodeaban, el mundo. La realidad de la vida (que se acorta) y la esperanza de la realidad tras el velo de la muerte (que se hace más presente). No sabéis cuanto deseo escribir esa biografía. Pero antes tengo que acabar otros dos libros. Uno largo, empezado, sobre San Pablo. Otro breve, muy breve, una cuestión teológica.


Mis lectores esperan mis libros, pero el Ser Infinito me marca los tiempos. Me los concede y me los impide. Yo me someto. Él me dio el hambre de escribir y Él me retira el pan del tiempo. No me resisto. El hospital con su capellanía forma parte de ese plan divino sobre el escritor. 

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