martes, agosto 25, 2015

El agua ya les llegaba al cuello, pero hay que bajar un peldaño más


Llevaba ya medio año percibiendo que la fase expansiva de Estados Unidos comenzaba a llegar a su cénit, era lógico esperar ya una desaceleración progresiva. Llevaba algo menos viendo que los resultados de China iban en la misma dirección. Sobre todo me preocupaba el país asiático, es imposible mantener de forma indefinida un aumento constante, siempre al alza, de los beneficios intereses bursátiles. Eso es sencillamente imposible. Lo cual significaba que China iba camino de una progresiva desaceleración hasta llegar a la crisis. O, al menos, a rozar índices muy bajos de crecimiento anual.

Todas las nubes indicaban tormenta, una tormenta para varios años. Esas tormentas crean millones de desempleados, millones de familias en la miseria, comiendo de la caridad. Desde hace un mes los signos indicaban que la tormenta ya estaba aquí y venía para quedarse. Hoy ya es seguro. Ahora comienza un tiempo de muchas declaraciones tranquilizadoras: el peligro ya ha pasado. De subidas y bajadas en las bolsas. Nos queda medio año de grandes personajes políticos asegurándonos que el peligro ya ha sido conjurado.

Pero no es así. Los técnicos ya les han dicho a sus jefes: Saque todo de la bolsa al precio que sea. Sí, hoy ya está todo claro: comienza la desaceleración que nos llevará a una nueva crisis planetaria como la del 2008. Pekín ha intentado evitar las primeras grietas desde hace un mes y no lo ha conseguido.


No hace falta decir que las primeras grietas son las más fáciles de reparar. ¡Pero Pekín no lo ha conseguido! Y seguro que han inyectado dinero como locos. El resultado está claro, ya nadie puede evitar la crisis que se acerca tantas veces anunciada en los posts de este blog; al fin y al cabo, era una mera cuestión de tiempo con tantos tiempo al 7% de crecimiento del PIB.

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