domingo, agosto 02, 2015

El Evangelio entronizado con el Espíritu Santo sobre él


Cuando en la década de los 90 escribí mi novela Cyclus Apocalypticus, me imaginé que el nuevo circo romano, espectáculo de crueldad y ejecuciones, sería la televisión. Qué lejos estaba yo de imaginar hasta qué limites de perversión sangrienta llegarían los videojuegos. Ahí tenemos la escuela y lugar de entrenamiento de los psicópatas del futuro.

En el futuro, estoy convencido de que habrá fiestas adonde todos los jóvenes irán completamente desnudos. Los programas de televisión seguirán su camino hacia el abismo. El suicidio, la eutanasia y el aborto no tendrán reprobación alguna. Y en esa sociedad donde cualquier vicio será aceptado como normal, la única que no tendrá cabida será la Iglesia. A ella se la perseguirá jurídicamente, se la acosará hasta derribarla.

Después veremos los problemas económicos, sociales, geopolíticos y la gente no los asociará a su degradación moral. Sólo los cristianos sabremos cuál es la verdadera raíz del problema.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada