jueves, agosto 27, 2015

Menos mal que yo no tengo que tomas ciertas decisiones


El problema de la inmigración masiva no se arregla ni con dureza férrea ni con perfecta indulgencia. Ningún país puede evitar totalmente la inmigración, a menos que como Suiza estés rodeado de países ricos como Alemania y Austria. Tampoco, y lo lamento, la solución es abrir las puertas y que entre el que quiera. Tanta cuanta gente entre, así disminuirán en esa proporción los salarios y las prestaciones sociales en ese país.

¿Cuál es la solución? Yo no tengo la respuesta a esta pregunta. Me atrevería a aconsejar a los países ricos la generosidad y el control, las dos cosas. Tener la determinación de permitir la entrada de un cupo anual generoso, pero perseguir la inmigración ilegal al mismo tiempo.

La entrada de cientos de miles de inmigrantes requiere de una reforma del mercado laboral. Si el mercado es flexible, estas personas trabajarán en condiciones mucho mejores que en sus países y crearán riqueza. Pero si se pretende que todos sigan manteniendo las rigideces actuales de países como España, pasarán a engrosar las filas del paro aumentando el déficit.

Ésa es la razón por la que en los países con un sistema laboral flexible, como Alemania y el Reino Unido, la inmigración masiva se ha podido asumir en la maquinaria industrial y de servicios. Mientras que en países como Italia y España, eso resulta mucho más difícil.


Pero ciertas reformas no son consideradas de izquierdas. Y muchos gobiernos prefieren que aumente la pobreza de todos a que la población diga que no están haciendo una política de izquierdas. Y los políticos no hacen mal, porque si no la población les castiga en las urnas. Así que muchos presidentes han dicho: Pues nada, os daremos lo que queréis.

Post data: Aconsejo a los padres predicadores que eviten los sermones buenistas llenos de buenas intenciones pero que sólo son cantos al sol.

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