miércoles, septiembre 16, 2015

A lo largo de los siglos entre


Mi madre ya se marchó de casa. Como ya es tradición, volvió a comprar latas de atún. Las latas de atún se van acumulando en los armarios de mi casa de visita en visita. Durante su estancia, le dije que no necesitaba tener en casa cuatro cafeteras, yo no tomo café y me ocupan espacio. Aceptó llevarse una, sólo una.

Me dejó muchos platos de comida en la nevera. Mi madre es de las que piensa que una vez que dejas un algo ya cocinado dentro de la nevera, todos los procesos de putrefacción quedan suspendidos. Normalmente me suele dejar tanta comida, que para que no se estropease habría que embalsamar varios platos. Otro aspecto de su partida es que ahora me pasaré varios días preguntándome donde ha dejado las tijeras o donde el celo.


Cada vez que mi progenitora me visita durante una temporada, entiendo a la perfección el por qué de tantos problemas a lo largo de siglos entre suegras y nueras. 

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