domingo, septiembre 27, 2015

Capacidad ofensiva y defensiva


En el link de abajo se ve la comitiva de coches que ha acompañado al Papa en sus desplazamientos por Nueva York. La mayoría de los mortales se sienten impresionados ante tal despliegue de poderío. Cierto que estadísticamente hay un cierto número que no les gusta este despliegue de seguridad, ni con un Papa ni con cualquier jefe de Estado. Pero la mayoría de los seres humanos sí que sienten el impacto visual de esa coraza policial y del servicio secreto.


No voy a decir aquí qué metodo se puede usar, pero este escudo resulta ineficaz si la mente magnicida cuenta con dos elementos: unas treinta personas que hagan un determinado ataque coordinado y que esas personas estén dispuestas a inmolarse.

Contando con esos dos elementos, hay medios contra los cuales de nada serviría la cantidad de personas del servicio secreto que le rodeen. Todo desplazamiento, por tanto, hacia un lugar conocido de antemano siempre constituye un riesgo.


En mi novela Cyclus Apocalypticus, los presidentes de Estados Unidos en el futuro ya sólo aparecen en público ante grupos totalmente controlados, cacheados y escaneados.

De otra manera, la capacidad ofensiva siempre encontrará rendijas. El buen ataque siempre será a través de un medio en el que no habían pensado los defensores. No se puede defender a alguien contra cualquier cosa, en cualquier momento, en cualquier lugar de un trayecto.

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