martes, septiembre 01, 2015

Dejadme morir


Estadísticamente, un blog noble y honesto como éste siempre cuenta en plantilla con un pequeño grupito de lectores fanatizados con vocación de predicadores de curas. Seguro que esos petit inquisiteurs se habrán escandalizado los dos últimos días por mis blogs. Eso me gusta y lo único que lamento es no poderles escandalizarles más.

Dejadme decirles que san Juan Pablo II después de su última estancia en el hospital Gemelli dejó dicho que si se repetía otro ataque respiratorio que no lo llevaran al hospital. Y así se hizo. Se le podía haber llevado al hospital y hubiera podido mantenerse vivo varios meses más.

Hay que recuperar el concepto de muerte natural frente a la muerte artificial. En Estados Unidos esto es especialmente grave por la cuestión de que la sanidad privada siempre prefiere prolongar las cosas al máximo. Allí los hospitales enfocan, a menudo, este asunto como una batalla que hay que ganar a toda costa, aunque el enfermo ya esté en coma desde hace años.


Los cristianos tenemos que entender qué significa la muerte en su momento óptimo, frente a la vida prolongada más allá de lo razonable.

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