domingo, septiembre 06, 2015

Inmigración hacia Europa (2ª parte)


Ahora mismo sólo hay dos posibilidades: La primera es introducir a los millones de inmigrantes en las ciudades europeas aumentando, año tras año, una bolsa de paro y pobreza sin perspectivas de solución. La segunda es llegar a un punto de saturación en el que se cierren las fronteras de forma absoluta. Las escenas que hemos visto, tantos años, en las vallas de Melilla serían diarias, pero esta vez serían cientos de miles de personas las que se agolparían ante las vallas. Las escenas de los desembarcos en las playas serían algo continuo y masivo.

Las dos soluciones en estado puro tienen graves inconvenientes. La primera solución sólo se podrá realizar durante tres o cuatro años más. Después se verá que la marea humana resulta imposible de administrar. La segunda solución provocará escenas de asaltos casi medievales. La brutalidad de los antidisturbios será creciente.

¿Qué solución propongo? Una tercera vía. El primer camino practicado durante unos pocos años más llevará al auge imparable de la derecha xenófoba. Los partidos más extremistas acabarían haciéndose con el Poder país tras país. Europa cambiaría su espíritu y los extranjeros serían vistos como los culpables de todo. Las tensiones que provocaría esto dentro de cada país tendrían consecuencias cada vez más lamentables.

El segundo camino sólo es practicable de forma parcial. Algunos vendrán en barca y no llevarán documentos para repatriarlos ni habrá países que los reciban: serán totalmente irrepatriables. Millones, cada año, entrarán como turistas, pero vendrán para quedarse. La segunda vía es de efectividad limitada.


Queda una tercera vía, lo que a mí me parece una solución a más largo plazo. Pero eso ya mañana.

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