domingo, septiembre 06, 2015

La inmigración hacia Europa (3ª parte): una solución


(La foto es de un campo de la ONU para refugiados, en la frontera de Kenia y Somalia.) A los refugiados sirios habría que buscarles una solución ya. Y eso implica su admisión inmediata a través de cuotas. No pueden esperar a que se lleven a cabo soluciones a largo plazo. Ellos no son culpables de que los gobernantes durante años hayan repetido que habría que hacer algo sin hacer nada. ¿Pero cuál sería la solución a largo plazo?

Entre las dos vías expuestas en días anteriores, queda una tercera que sería reconocer que zonas del norte de Irak y Siria hace ya mucho que no funcionan realmente como un Estado. Irak, como en la zona ISIS no hay petróleo, no tiene interés en conquistarlo. La dictadura siria ya no cuenta con fuerzas para hacerlo, bastante hace con apuntalarse a sí misma. En esas zonas de Irak y Siria no hay un Estado, sino la falta de un Estado. La solución estaría en que la ONU estableciera allí un protectorado.

Habría que tomar esas zonas por la fuerza sin devolverlas a Badgad. El riquísimo régimen irakí con su corrupta inactividad ha perdido cualquier legitimidad sobre esas tierras. Ha demostrado que mientras no tocaran los pozos de petróleo, no le importaba nada la vida de millones de seres humanos abandonados a la más extrema barbarie.

Así que una vez establecido un protectorado con mandato de la ONU pero bajo bandera de la Unión Europea, un protectorado para bien de la Humanidad. Allí es donde se construirían campos de refugiados e inmigrantes. No se puede consentir el tráfico humano de la inmigración ilegal administrada por las mafias. Tampoco se pueden detener esas masas en las fronteras como si fuera el muro de una fortaleza en tiempos de Enrique II Plantagenet.

El único modo de acabar con esta situación es que todo inmigrante ilegal en la Unión Europa, una vez detectado, fuera derivado a ese protectorado. Allí la Unión se encargaría de construir un lugar de espera lo más razonable posible. Por supuesto que el que quisiera regresar a su país lo podría hacer.

Toda inmigración legal hacia Europa debería partir de ese protectorado, siguiendo los criterios más justos posibles. Mientras tanto, los acogidos allí podrían recibir algún tipo de estudios: preparación para un futuro trabajo, formación humanística, algunos aprender a leer y escribir.

Los grandes millonarios europeos, la Unión, las fundaciones tratarían de establecer allí algunas industrias. Productivas por la mano de obra tan barata y cuyos beneficios se invertirían en aumentar el bienestar de la gente que vive en esos territorios. Sería como construir una pequeña China en Medio Oriente. Una gran factoría de mano de obra barata para las empresas europeas. Pero cuyo fin no sería el lucro personal, sino el beneficio de esa masa de gente. Esos campos irían evolucionando en ciudades paulatinamente.

Por supuesto que la palabra que vendría a la mente de muchos sería la un Estado de campos de concentración. Pero, por evitar esa asociación de ideas, no podemos dejar abandonados a esos millones de personas. Por supuesto que un Estado como el que estoy describiendo no me gusta. Pero prefiero eso a quedarme tirado sin nada en la parte exterior de una frontera.

Por supuesto que si no hacemos nada, nadie será criticado por crear un Estado que trae asociaciones mentales tan terribles. Pero por el bien de esa gente hay que hacer algo. Y lo expuesto es lo más realista.

Si Europa sigue admitiendo un flujo de gente sin control y creciente, el resultado será el cierre hermético de sus fronteras en cinco o siete años, no más. Y Europa habrá dado un giro politico hacia el extremismo, hacia la xenofobia. Mi solución no es agradable, pero es la mejor dada las circunstancias. Como dije, la primera y la tercera vía tienen un recorrido limitado.

Esos campos no pueden situarse en Europa, porque eso significaría que no podrían salir de los campos. Si salieran, ya no regresarían. A nadie, creedme, le gusta vivir en un campo de refugiados. Mientras que en el protectorado descrito la gente sí que volvería porque sería un estado de campos de refugiados. Un Estado militarizado e industrial. Por otra parte el único modo de que durante la espera pudieran trabajar sería establecer industrias de mano de obra barata, como ya he dicho.

Esos campos podrían estar en Europa con dos condiciones: Primera condición, si aceptamos que haya industrias junto a esos campos que tengan un marco regulatorio laboral totalmente sui generis. Y, segunda condición, si los refugiados no pueden salir de los campos. Si vagasen libremente por las ciudades de la Unión, pasarían a depender de los servicios sanitarios, sociales, etc de los Estados de la Unión, que es precisamente lo que hay que evitar si no queremos una inevitable reacción totalmente radical de la población.

Lo que he expuesto algunos lo calificarán de monstruoso, pero no hay sistema sanguíneo en un cuerpo humano que pueda resistir que se le haga una transfusión de un 20 o un 30% más de volumen de plasma. Lo mismo pasa con la sociedad. Lo demás son discursos. La realidad es lo que he dicho por mal que suene.

Yo estoy a favor de la inmigración. Debemos ser generosos, debemos compartir. Me encantan las sociedades cosmopolitas, el mestizaje de las culturas. No podemos cerrar nuestro corazón no sólo al sufrimiento ajeno de los sirios, sino tampoco al deseo de una vida mejor que tantos africanos albergan.


Pero precisamente porque deseo el bien para los millones de seres humanos concretos que se van a agolpar en el limes de nuestro imperio, ha llegado el momento de empezar a racionalizar todo esto. O pensamos ahora a largo plazo o vamos a vivir escenas de emergencia humanitaria terribles unidas al auge de partidos neonazis cada vez más radicales.

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