miércoles, septiembre 02, 2015

La vida de los microbios


Ayer por la tarde, a eso de las cuatro, experimenté un fuerte dolor en la parte entre la garganta y el paladar: un punto concreto, un dolor fuerte, como cuando hay una infección grande. El dolor pasó totalmente en unas tres horas, pero la infección subió por el paladar blado y la nariz se me congestionó completamente. Tuve que sonarme la nariz muchas veces a lo largo de la noche.

Tan congestionados sentía los senos frontales que a las 5:30 de la noche ya me fue imposible dormir.

Opté por levantarme y rezar el oficio de lecturas que se puede rezar en mitad de la noche, antes de laudes. Miré por la ventana, por entre la persiana: la calle estaba totalmente oscura.


Encendí dos velas entre un precioso icono que representa el rostro de Jesús y salmodié y recé. Volví a la cama, estaba desvelado pero me sentía demasiado cansado para hacer nada por placentero y ligero que fuese. Me sentía afiebrado, aunque no tenía temperatura. Estaba inquieto, no podía dormirme. Me levanté, pero era imposible hacer nada, estaba demasiado agotado. A eso de las 7:00 de la mañana logré dormir ligeramente y con interrupciones una hora.

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