miércoles, septiembre 30, 2015

Shakespeare y el papado


Lo que no entiendo es que nadie haya dicho bien claro que El sueño de una noche de verano es un rollo insoportable. Yo he intentado verla y leerla ya no sé cuantas veces, y siempre he naufragado.

Sea dicho de paso, la mejor obra del Bardo Inglés, sin ninguna duda, es Shakespeare in love. Con ella reí y lloré, amé y sufrí. Qué obra tan magistral.

Y lo repito una vez más, los católicos somos más de mil millones. No entiendo como con directores, guionistas, productores y millonarios escogidos entre mil millones no logramos hacer una obra de arte católica al año, una obra para la posteridad. A veces desearía ser Papa para conformar un equipo así, un equipo que hiciese la Capilla Sixtina del 7º arte. ¿Usted para qué quiere llegar a Papa? Para filmar una buena película.

En realidad bromeo, yo sólo desearía llegar a ese puesto por razones mucho más turbias. Pero aunque parezca una tontería, quizá el cine sea un modo excelente de evangelizar en el siglo XXI: a base de una obra genial cada año. 

No, no es ninguna tontería. Lo de llegar al Solio de Pedro, francamente, lo veo un poco más difícil. Pero no hay nada imposible, porque ahí está Joffé. Parecía imposible que filmara La Misión, y lo hizo. Aunque a juzgar por la filmografía que siguió, ésa fue la demostración de que los milagros existen.

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