viernes, octubre 02, 2015

Agarrarse a lo que se pueda


Hoy por la mañana, he resbalado en mi casa al dar un mal paso sobre el suelo mojado. He caído de mala manera. Instintivamente me he agarrado a lo primero a lo que han llegado mis manos. De hecho, todo ha sido tan rápido que ni me he dado cuenta a lo que me he intentado sujetar, hasta que he visto que en mi caída he arrancado la tapa de váter. Afortunadamente, no me he hecho daño. Pero, diecisiete horas después, todavía me sigue doliendo el cuello del golpe. Y eso que no me he golpeado el cuello con nada. Pero la caída ha sido tan fuerte que ha bastado tener inclinado el cuello al caer para lastimármelo.

Eso no ha impedido que cumpliera con mis deberes en el hospital, que hiciera la compra en el supermercado y que comenzara (por la noche) la confección de un índice general de mis obras sobre el demonio. Espero publicar en cosa de un mes mi tesis doctoral y ahora si que se hace necesario proveer a los lectores de una visión de conjunto que será facilitada por ese índice. Ya que mis libros sobre este tema serán seis. Con un séptimo que espero escribir en los próximos años.


Si esta caída me hubiera desnucado, varias obras se hubieran quedado enteramente sepultadas en mi cabeza. Pero mucho me temo que el mundo hubiera seguido girando como si nada. Aunque de haber sido así, no hubiera yo visto qué cadena de causas y efectos hubieran puesto en marcha la lectura de esos libros en algunos de mis lectores.

Quizá todos los efectos hubieran sido anodinos. Quizá alguno de ellos, uno de ellos, hubiera sido excelso. Un solo efecto de consecuencias grandiosas que hubiera justificado todos mis sudores durante años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada