miércoles, octubre 21, 2015

La santidad del Nombre de Dios y la santidad de los lugares consagrados a Él


Hoy el Partido Socialista ha dado a conocer su programa. Tenía yo completa seguridad de lo que iba a suceder, y el programa no me ha defraudado. Su reclamación acerca de las inmatriculaciones eclesiásticas se convertirá a la postre en una verdadera nacionalización de las catedrales de España, de todas las catedrales.

Ésta es una verdadera tragedia. Los obispos van a quedar despojados de todos los templos catedralicios. Los cuales podrán ser usados para conciertos, exposiciones, actos culturales, políticos o bodas gays. Esto ya se veía venir desde hacía años.

Entre esto y la redefinición del matrimonio, el cristianismo ya no podrá seguir conviviendo en la sociedad actual como hasta ahora. Estamos a cuatro o seis años del comienzo de una verdadera persecución legal de la Iglesia en España. La Iglesia, tal cual la hemos conocido, va a desaparecer de este país. Nos espera una situación cada vez más hostil y agresiva en nombre de la Libertad.


Nuestro Señor Jesucristo se enfadó al ver a los vendedores en el Templo. Resulta evidente que Dios se enfadará ante semejante sacrilegio. Ya no espero más ayuda que la del Cielo. Pero no tengo la menor duda de que el Altísimo mira y calla. Mira y calla, pero cuando hable todos callarán.

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